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En junio los socios de la Unión Europea (UE) deberán rendir examen ante la Comisión Europea (CE) acerca de las recomendaciones impartidas para acelerar los procesos de deportación de más de un millón de migrantes y frenar nuevos ingresos masivos.

“El motivo de las recomendaciones es la ineficacia de las medidas anteriores. Además fija un plazo, para junio de 2017 tiene que haber resultados efectivos. Es una manera de presionar a los países miembro para efectivizar las deportaciones”, dijo al programa radial Telescopio de Sputnik la especialista española Raquel Rodríguez, que tiene un máster de Investigación sobre Globalización y Desarrollo por la Universidad del País Vasco, y está preparando su doctorado en temas migratorios.

La reunión de la comisión estaba establecida desde febrero, cuando en Malta, los Estados miembro coincidieron en la necesidad de reducir el flujo de ingresos e incrementar el de egresos. Aquellos Estados que no demuestren avances serán sancionados económicamente. Por el contrario, habrá recompensas en el reparto de futuros fondos que se destinen a la aplicación de la normativa comunitaria en materia de migración.

Organizaciones que trabajan con migrantes y analistas que siguen el tema de cerca pronostican que a medida que se incrementen las expulsiones, aumentarán proporcionalmente las violaciones a los derechos humanos.

“El 1 de marzo en Malta se fijaron medidas de retorno. Esta directiva es conocida como ‘la medida de la vergüenza’ por lo que implica desde el punto de vista del derecho de las personas. Estableció, entre otras cosas, la detención de entre seis y 18 meses a las personas que que no tengan tener documentación en regla”, explicó la especialista.

“La política migratoria europea está enfocada a la seguridad de sus ciudadanos. Ahora se está proponiendo el uso de drones [para cuidar las fronteras] porque ya no es efectiva la barrera física, que está provista de cuchillas que cortan a las personas. Más que medidas de seguridad son medidas de coerción: si pasas te vas a lastimar”, señaló Rodríguez, para quien nunca se mencionan las causas que originan este fenómeno.

“Detrás de la llamada crisis de refugiados, que se inició en 2014, 2015, hay responsables. Los sirios escapan de su país por motivos puntuales, lo mismo ocurre con las poblaciones africanas. Hay acuerdos comerciales por los cuales pude entrar libremente la materia prima y los minerales preciosos, pero las personas tienen prohibida la entrada. Europa tiene una gran culpa en lo que está sucediendo”, agregó.

Para la experta, dadas las circunstancias se puede hablar de una “falta de memoria” en Europa y sus habitantes. “Hay memoria selectiva y un cambio de percepción sobre la migración. A fines de las Segunda Guerra Mundial los migrantes que venían hacia Europa eran acogidos favorablemente porque era un continente que necesitaba gente. Hoy las mismas personas son vistas de manera opuesta, y los países musulmanes son los que llevan la peor parte. Existe miedo e islamofobia, y esto tiene que ver con la criminalización y securitización de la inmigración. Se los percibe como invasores que están viniendo a robar el trabajo o a aprovecharse del sistema de salud. El aumento de los partidos de derecha xenófobos tiene que ver con estas cosas”, indicó.

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