MOSCÚ (Sputnik) — Las declaraciones de EEUU sobre las “pruebas contundentes” del uso de armas químicas por parte de Damasco en Jan Sheijun carecen de fundamento y no inspiran confianza, aseveró a Sputnik el director del Departamento de No Proliferación y Control de Armas de la Cancillería rusa, Mijaíl Uliánov.

“La citas sobre la existencia de ‘pruebas contundentes’ en poder de la inteligencia norteamericana, que siguen sin ser presentadas, no inspiran confianza alguna, sobre todo porque los recuerdos en torno a las armas de exterminio en masa de Sadam Husein todavía están frescos”, indicó el diplomático ruso.

Según Uliánov, la posición de EEUU respecto al incidente con armas químicas ocurrido en Jan Sheijun “despierta grandes interrogantes” en Moscú.

“Todas las declaraciones acusatorias contra Damasco son frases vacías”, indicó.

El diplomático ruso estima que la versión de Washington de que la Fuerza Aérea siria lanzó una bomba con sarín sobre Jan Sheijun genera serias dudas.

“La versión norteamericana sobre el lanzamiento desde un avión de la Fuerza Aérea siria genera grandes dudas, en las múltiples fotografías y vídeos del lugar de los hechos no se observa ninguna bomba aérea, sin embargo en el hueco de la explosión se ve claramente un tubo metálico, que hace pensar que la munición cargada con sarín fue detonada en tierra por los grupos de combatientes que controlan la región de Jan Sheijun”, declaró.

Uliánov destacó que algunos de los materiales filmados por la oposición sugieren el carácter escenificado del incidente.

En el vídeo “se ven personas en trajes protectores ultramodernos y una ambulancia que arribó, a juzgar por todo, de uno de los estados vecinos”.

“El vídeo informa que llegaron al lugar de los hechos inmediatamente después de la explosión; un nivel de preparación tan alto, sobre todo que no sucedió en una gran ciudad sino en una pequeña localidad con una población de 40.000 personas sugiere que los ‘rescatistas’ arribaron al lugar de los hechos antes de que tuviesen lugar”, comentó.

La oposición siria denunció el 4 de abril un supuesto ataque con armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun (provincia de Idlib), que se saldó con más de 80 muertos, según la Organización Mundial de la Salud.

Además, culpó a Damasco por la tragedia, pero las autoridades sirias refutaron la acusación alegando que todos sus arsenales químicos fueron retirados del país y eliminados en 2016 bajo la supervisión de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).

El Gobierno sirio subrayó que nunca empleó sustancias tóxicas ni contra la población, ni contra la oposición, ni contra los terroristas.

El 7 de abril EEUU atacó con misiles de crucero la base aérea siria de Shairat (provincia de Homs) sin esperar ninguna investigación ni presentar pruebas irrefutables.

En entrevista con Sputnik, el presidente sirio Bashar Asad negó que se hubiese producido un ataque químico y calificó el caso de provocación para justificar el bombardeo a la base aérea, una instalación crucial en la lucha contra el terrorismo.

Señaló que un vídeo de Jan Sheijun, filmado por los controvertidos Cascos Blancos, en el que se basan las acusaciones, muestra a los activistas sin máscaras ni otros equipos de protección, lo que contradice la tesis del empleo de gas sarín, una sustancia que causa convulsiones, parálisis y puede provocar la muerte por asfixia a las personas expuestas.

El presidente Asad indicó que si los Cascos Blancos hubieran operado en un lugar en el que realmente se usó sarín, no estarían vivos.

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