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Charlottesville es una pequeña ciudad estadounidense de 45 mil habitantes, aunque según las estadísticas oficiales su área metropolitana consta de 200 mil habitantes. Fue fundada en el año 1762. Está ubicada en el estado de Virginia, en el este de Estados Unidos, a solo 150 kilómetros de distancia de la capital de ese país, Washington DC.

Era una población desconocida hasta hace muy pocos días, cuando estalló una demostración de neofascismo que horrorizó al mundo. Bandas de personas de apariencia anglosajona portaban armas de grueso calibre, vestidas con símbolos nazis y entonando consignas de superioridad racial recorrían las calles en total impunidad.

El objetivo de los fascistas era demostrar su poder, abundaban carteles con elogios al presidente Trump y a sus lemas de campaña de “hacer grande a América”, evidentemente que se refieren a la América WASP, es decir, a la blanca, anglosajona y protestante.

Por excusa tenían una “protesta” para restituir la estatua de uno de sus héroes esclavistas, Robert E. Lee, un general de la Confederación durante la guerra de secesión, es decir, de los que defendían el esclavismo y la segregación. La municipalidad había ordenado retirar la estatua de dicho criminal (el racismo es un crimen) y tenía para ello el apoyo de los movimientos sociales y de derechos civiles.

THE NEW YORK TIMES Y SUS SUTILEZAS

Mientras el mundo observaba horrorizado cómo uno de los fascistas embistió con su automóvil contra la multitud y causó una muerte y 19 heridos, los medios estadounidenses trataban de esconder su barbarie. Uno de esos, era el afamado The New York Times (NYT), el diario que sirve de vanguardia a la propaganda de guerra del Pentágono, que defiende cada agresión y sataniza a cada nación a la que Washington desea aplastar. Esta vez abundaba en sutilezas para narrar lo acontecido en Charlottesville.

En su edición digital en español, el NYT titula: “Para entender la violencia en Charlottesville”. Una nota “redonda” para ocultar el monstruo que late dentro del imperio. A las agresiones contra los manifestantes antifascistas las llamaron “enfrentamientos”. Sobre el vehículo que fue conducido premeditadamente contra la multitud dijeron que había “chocado”.

El Fiscal General se refirió al hecho como “terrorismo interno”, pero para NYT todo fue un “accidente”. Y así las imágenes de los fascistas portando armas letales y pancartas de claros y precisos mensajes de odio racial y de alegorías a la supremacía blanca fuero obviados en la narración del “prestigioso” diario que pretende dar al mundo lecciones de derechos humanos.

TRUMP Y LOS FASCISTAS

El NYT sí dedicó algunas líneas a decir que Trump fue “tibio” frente a los hechos. Ello solo porque su candidata a la Casa Blanca era Hillary Clinton. Pero si de tibieza se trata, el The New York Times trató con el pétalo de una rosa a los fascistas.

Del Mandatario estadounidense no se esperaba otra cosa. Llegó a la Presidencia bajo lluvias de consignas supremacistas, con un lenguaje cargado de odio y discriminación hacia los afrodescendientes y latinoamericanos. Con conceptos que indicaban que Estados Unidos tenía derechos por encima de cualquier país del mundo. ¿Qué otra cosa se podía esperar sino tibieza?

¿Cómo Trump iba a condenar a las turbas de sujetos que coreaban las mismas consignas que el expresa convencido? ¿Cómo va a cuestionar con firmeza a unos tipos que portaban pancartas de apoyo a sus mensajes racistas? Evidentemente, el magnate no podía hacer nada diferente que hacerse el elegante y condenar “todas las formas de violencia”. Incluso un portavoz de la Casa Blanca dijo en nombre de Trump: “El Presidente estaba condenando el odio, la intolerancia y la violencia de todas las fuentes y todos los bandos. Hoy hubo violencia tanto entre los manifestantes como entre los contramanifestantes”. Es decir, los agredidos también eran culpables. Es decir, manifestar en favor de la supremacía blanca y la segregación es legítimo, según el inquilino de la Casa Blanca.

Paradójicamente y como evidencia de la descomposición de la sociedad estadounidense, el ritual de la manifestación racista se inició en la sede de la Universidad de Virginia con el encendido de antorchas en la noche, al estilo del Ku Klux Klan (KKK).

¿Qué es el KKK? Se trata de una organización racista que surge alrededor de 1880. Funciona bajo ciertas formas de “secreto”, por razones obvias, una de ellas es que se dedican a cometer asesinatos, atentados y agresiones contra personas que no sean blancas, así como contra organizaciones y grupos de defensa de los derechos civiles. Fue fundado por el general Nathan Bedford Forrest (confederado, igual que el de la estatua del tipo de Charlottesville). Suelen actuar en las noches y son las antorchas y las cruces de fuego parte de su ritual terrorista.

TE PARECES TANTO A MÍ

El municipio Chacao del estado Miranda cuenta con 61 mil habitantes y una extensión de 12 km, datos muy similares a los de Charlottesville. Esto sería solo una anécdota estadística que podría aplicarse a muchas otras municipalidades. Lo que no es anecdótico es la similitud entre las formas de manifestación ejecutadas por los fascistas en la localidad estadounidense con las ejecutadas en ese municipio mirandino durante los 120 días de violencia ordenadas por la dirigencia de la oposición venezolana.

Según los testimonios, los que protagonizaron los actos de violencia en Charlottesville no eran en su mayoría oriundos del lugar. Así decían sobre quienes protagonizaban las guarimbas en Chacao. Pero son muchas más profundas las similitudes: cánticos entonados bajo el mismo esquema, los escudos decorados al estilo de los protagonistas de las Cruzadas. Antorchas nocturnas, tal como las usadas por la oposición bajo el mismo ritual de misterio e intimidación.

Los violentos de Charlottesville exhibían orgullosos su armamento, pues las leyes de Estados Unidos así lo permiten en varios estados de ese país. En Chacao y otros municipios tomados durante las guarimbas también se exhibían armas (según nuestras leyes, un hecho ilegal), fascímiles de estas y también armamento no convencional. En ambos casos es notorio el mensaje supremacista de una minoría que se cree, por derecho natural, superior al resto de la población.

El tema es quién emula a quién. Dudamos de que esa minoría supremacista anglosajona de los Estados Unidos quiera copiarse algo de los neofascistas de una nación suramericana. La simbología también es similar a la usada por los neofascistas en Ucrania durante sus manifestaciones para derrocar al presidente Yanukovich. Lo cierto es que dichas similitudes no son gratuitas, encierran el mensaje de una extrema derecha que se reconoce a sí misma como dueña de los destinos de la humanidad. Muy similar al mensaje de Trump. ¿Nos equivocamos?

Venezuela contra el fascismo

En diversas oportunidades el presidente Nicolás Maduro ha advertido sobre los peligros del fascismo para nuestros pueblos. Una nota de AVN recoge declaraciones del Jefe del Estado venezolano, que datan del 16 de septiembre de 2013.

Allí se recogen interesantes declaraciones del Mandatario venezolano que no pierden vigencia alguna. Reproducimos para ustedes un fragmento de la nota de AVN:

“El fascismo se derrota dándole educación al pueblo, garantizándoles a nuestros niños sus condiciones para formarse. Además se derrota con la Constitución. Lamentablemente (Salvador) Allende (expresidente de Chile) no tenía una Constitución revolucionaria”, dijo Maduro en la inauguración de la Escuela Nacional Bolivariana Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías, en el sector La Limonera, municipio Baruta, estado Miranda.

Añadió que si el presidente mártir Salvador Allende hubiese podido derrotar al fascismo por medio de una Constituyente, como lo hizo el comandante Hugo Chávez, Chile habría seguido su camino de democracia y esos 10.000 jóvenes que fueron torturados y asesinados en Chile estuvieran hoy “como nosotros, criando a sus niños, a sus nietos, y Chile hubiese seguido su camino de democracia, transformándose y no vivir la tragedia que vivió”.

Maduro enfatizó que no se va a dejar chantajear por nadie para hacer justicia, por lo que insistió en que al fascismo hay que derrotarlo con verdad, dureza y conciencia.

“Tenemos una responsabilidad muy grande; a veces hay que tomar y afrontar decisiones duras. Yo estoy listo y preparado. Estoy hecho del acero que me hizo el presidente Chávez y nada ni nadie me va a chantajear a mí para hacer justicia y para derrotar al fascismo y a los fascistas”, indicó.

T/ Chevige González Marcó
F/ Agencias/Archivo CO
Caracas

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