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Barullo policial

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En los ataques contra Barcelona y Cambrils hay determinados puntos que llaman nuestra atención.

El autor del atentado (otros hablan de dos autores y hasta un tercero que salió por la puerta de atrás de la furgoneta) sigue huido.”Chapó” para la policía.

Se encontró la documentación de un hombre del que rápidamente se difundió su imagen e identidad, señalándole como el conductor del vehículo. Por cierto: eso de encontrar carnés, pasaportes, etc. en el interior de la herramienta utilizada en estos ataques, se ha convertido en un clásico.

Esa persona al verse retratada en los medios, se presenta voluntariamente en dependencias policiales para indicar que esa documentación (utilizada para alquilar dos furgonetas) le había sido sustraída. La policía ya ha descartado su participación y dirige su mirada hacia el hermano del denunciante. Desde luego si se la robó su hermano, éste no le quería bien.

Había otra furgoneta que fue localizada en Vic con la que, según nos contaron, los terroristas pensaban huir tras realizar el atentado, pero Vic está a varios kilómetros del lugar del crimen ¿Cómo iban a desplazarse hasta allá?¿volando? Ahora dicen que no, que era para cometer otro atentado.

Si hubiera ocurrido poco tiempo después, o en cuestión de muy pocas horas de diferencia, sería normal; sin embargo es sorprendente que con todas las alarmas activadas, otro supuesto grupo salafista; por tanto fiel al Reino Feudal de Arabia Saudita (nuestros amigos ¿recuerdan?) intentara realizar un atentado similar en la localidad de Cambrils, casi 12 horas después del de Barcelona.

En este caso todo es confuso. Un coche es detenido en un control, cuatro de sus ocupantes acribillados a balazos, un quinto hombre logra escapar y después es abatido en el paseo marítimo de esa ciudad donde queda herido crítico y muere. Versiones hablan de que se bajaron del coche y se pusieron a acuchillar a la gente. ¿Bajarse a pelo ante una formación policial armada hasta los dientes? En fin. Cero testimonios, máxima efectividad policial… con el gatillo apretado contra no sabemos quiénes. Bueno, contra quienes ellos quieran decirnos.

Y lo más surrealista. En Barcelona, poco después del ataque a Las Ramblas, un coche se salta un control dándose a la fuga. Posteriormente es localizado en un barrio de la ciudad y rodeado por la policía que le pide al ocupante- el cual no se mueve-, que levante las manos. Ante la pasividad de aquel le disparan con todo, pero no muere. No muere porque ya estaba muerto de una puñalada.

Para finalizar, el Estado Islámico ha reconocido que no ordenó realizar ningún ataque contra nadie, que todo ha sido por “inspiración”. Seguramente es así. Y eso da que pensar.

Y ahora vendrán detenciones y más detenciones de musulmanes (más de 700 el año pasado) de manera totalmente arbitraria por parte de una policía que, formada fundamentalmente para reprimir al pueblo, cuando tiene que actuar como tal, lo hace muy mal por falta de preparación.

Nuestras condolencias a los familiares de las víctimas.

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