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Darío Herchhoren

La conocida “guerra de los seis días”, donde el general israelí Moshe Dayan derrotó al ejército egipcio, significó no solo esa derrota, sino que galvanizó a Israel como “potencia militar regional” al servicio de los USA, y significó un retroceso mayor en las luchas de los pueblos árabes de la zona por su soberanía.

Luego de la sospechosa muerte de Gamal Abd El Nasser, asumió el mando de Egipto Anwar Sadat, que era el candidato a la presidencia del imperio USA, con lo cual los imperialistas americanos se aseguraban el dominio de todo el Medio Oriente.

Sin embargo la resistencia del pueblo egipcio obligó a Sadat, que era un peón de los USA, a hacer una extraña pirueta política, y viajó a Israel a entrevistarse con Menahem Begin, primer ministro israelí y antiguo terrorista protegido por el imperio inglés, para firmar un acuerdo por el cual Israel “devolvía” la península de Sinaí a Egipto (devolución puramente formal), pero Israel se quedaba con los pozos de petróleo de esa península, y Egipto reabría el Canal de Suez, lo cual permitía el paso de buques de bandera israelí desde el Mediterráneo al Mar Rojo.

Todo este movimiento cambiaba la geopolítica de la zona a favor del estado sionista, que de esa manera podía ejercer una mayor presión sobre el Líbano, sobre Siria y sobre Jordania.

Es necesario destacar que Israel buscaba desesperadamente un mayor “espacio vital”, una doctrina acuñada por el nazismo alemán que llevaba a apoderarse de territorios a costa de sus vecinos, con el argumento de que necesitaba esos territorios por el crecimiento de su población, que no cabía dentro de sus fronteras.

Dicha doctrina está plenamente vigente para Israel, que no cesa de ampliar su tierra a expensas de comerle terreno a los palestinos con sus “asentamientos”, donde ya viven y laboran seiscientos mil israelíes, al igual que lo hace en los Altos del Golán (territorio sirio), y en las “granjas de Sheba” (territorio libanés).

Otro de los intentos de los diversos gobiernos israelíes, es su política de convertir a Israel en un estado judío; es decir que se trataría de unificar el concepto de “israelí” con el de “judío”.

Esta incentivada confusión lleva a hacer una reflexión: Israelí es una nacionalidad, mientras que judío es el que ejerce y practica la religión judía. Por lo tanto se trata de asimilar por la fuerza a todos los israelíes a la condición de judíos, con lo cual Israel, o sea la entidad sionista, se arroga la representación de todos los judíos del mundo de la diáspora. Se trata de un modo sutil de imperialismo que encaja perfectamente con la doctrina nazi del espacio vital.

Pero es que entretanto la guerra de Siria ha dejado dos derrotados de enorme importancia; y ellos son los USA y el estado de Israel o entidad sionista.

Aprovechando la guerra en Siria; Israel viene efectuando acciones de guerra y sabotaje contra el país árabe en forma sistemática, prestando ayuda logística a los grupos takfiríes en colaboración con el otro gran valedor del terrorismo como es Arabia Saudí.

La guerra de Siria ha hecho emerger a Rusia como el gran árbitro de la paz en lo que se llama ya el Medio Oriente ampliado que engloba también a Irán y a Turquía aunque como socios minoritarios, y ello ha llevado a que Israel, su ejército y su gobierno que son profundamente fascistas, aunque no tontos se han dado por enterados que de que no podrían soportar una guerra contra Hezbollah y contra Siria e Irán, y que tampoco pueden esperar gran cosa de los USA, que solo se limitan a acciones de provocación, y que saben que han perdido la guerra, a buscar el apoyo y la ayuda de Rusia para salir del avispero donde ellos mismos se han metido al atacar a Siria.

Las defensas antiaéreas sirias, han logrado detener a los misiles que la entidad sionista lanza contra su territorio y además les han derribado un cazabombardero y matado a su piloto. Sabe la entidad sionista que su supremacía militar se ha acabado y corren prestos a pedir la intervención rusa y a cantar la palinodia diciendo que no quieren una escalada de la guerra. Les han visto la orejas al lobo. Israel ya no le sirve a los USA como agente provocador, y veremos a medio plazo cómo la entidad sionista desaparece para bien de los pueblos del Cercano Oriente ampliado y de la paz.

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