La Marina de Guerra de Estados Unidos ha desplegado tres grupos tácticos de combate frente al único portaviones chino, el Liaoning, en el Mar de China Meridional.

Las imágenes obtenidas vía satélite mostraban al Liaoning flanqueado por otros 40 buques de guerra y submarinos, que realizaban ejercicios de fuego real sin precedentes en el Mar de China Meridional. Por primera vez se pudo observar un ejercicio naval chino a gran escala, un despliegue disuasorio inusual para la Armada del Ejército Popular de Liberación.

A la luz de los recientes acontecimientos y de la guerra comercial con Estados Unidos, es claro que se trataba de una advertencia.

Era la primera vez que el Liaoning participaba en ejercicios con fuego real para ponerr a prueba su fuerza de combate, así como las habilidades de las operaciones conjuntas entre el portaaviones y otras naves de la flota.

Según el South China Morning Post, mientras Pekín muestra su fuerza naval, Estados Unidos se prepara para lanzar su propia demostración de fuerza en el Pacífico, muy cerca del Liaoning. El Pentágono envió a la zona una fuerza sin precedentes, compuesta por tres grupos navales de combate y a principios de la próxima semana llegará a Singapur la flotilla del USS Theodore Roosevelt.

Además, el USS Carl Vinson y su flotilla acaban de realizar su primera visita a la ciudad costera vietnamita de Da Nang desde el final de la guerra de Vietnam, una medida que, según expertos militares chinos, tiene como objetivo contrarrestar la influencia de Pekín en la región.

Para repeler cualquier posible ataque de los portaviones estadounidenses a las ciudades costeras, el corazón económico del país, China desplegó el DF-21D, apodado “asesino de portaviones”, en los Mares de China Oriental y Meridional.

En el Pacífico se ha pasado de la guerra comercial y monetaria a la guerra sin más. La superposición de los ejercicios de guerra naval es el síntoma de un rápido deterioro de las relaciones diplomáticas y económicas entre Estados Unidos y China. Los dos países han anunciado subidas de aranceles, causando ondas de choque en los mercados mundiales.

El secretario de Hacienda Steven Mnuchin advirtió que existe la posibilidad de una guerra comercial con China. En 72 horas China respondió a la amenaza arancelaria de Trump de 50.000 millones de dólares subiendo sus propios aranceles sobre las exportaciones de Estados Unidos, incluyendo la industria aeroespacial, automotriz, de defensa e incluso de soja. En represalia, el jueves Trump impuso a China otros 100.000 millones de dólares en impuestos.

Sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, en el Power Lunch de CNBC Mnuchin dijo el viernes lo siguiente: “Nuestro objetivo sigue siendo no entrar en una guerra comercial [con China]. Soy cautelosamente optimista de que seremos capaces de resolver este problema”. Sin embargo, “existe el potencial para una guerra comercial”.

Las guerras comerciales son la antesala de las guerra sin más. Esa es la experiencia de las políticas económicas proteccionistas de los años treinta que, finalmente, unos años más tarde, contribuyeron al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

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