Autor: Sergio Alejandro Gómez

LIMA.– El bombardeo ordenado por Estados Unidos contra Siria y las provocaciones de la OEA en Lima, teledirigidas por Washington con el objetivo de la VIII Cumbre de las Américas, confirman que la actual administración republicana tiene el mínimo interés por la diplomacia.

Mientras comenzaban a caer las bombas al otro lado del mundo, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) pronunciaba en Lima un cínico discurso sobre la «enfermedad de la corrupción», sin pronunciar nombres de países en específico, pero con una marcada intencionalidad hacia los gobiernos progresistas de la región.

La delegación cubana asistente al acto inaugural abandonó la sala antes del inicio del discurso de Almagro.

«Estuvimos prestando atención y escuchando con mucha seriedad el discurso del presidente del Perú, Martín Vizcarra», dijo a la prensa el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Rogelio Sierra. «Pero cuando se anunció el uso de la palabra por parte del secretario general de la OEA, Luis Almagro, hemos decidido retirarnos de la sala».

El Vicecanciller explicó que Almagro pronunció el jueves palabras «muy ofensivas sobre Cuba y sus autoridades», por lo cual «la delegación cubana no tenía por qué admitir esas declaraciones».

Almagro se reunió el jueves con grupos mercenarios presentes en Lima, incluida la mal llamada Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (Redlac), y utilizó el espacio para pedir a los países del área que endurezcan las «presiones» contra Cuba y Venezuela.

«Almagro y la desprestigiada OEA no tienen ninguna moral ni ninguna autoridad para emitir juicios o juzgar a países de la región o a Cuba», precisó Sierra.

El diplomático cubano especificó que la retirada solo se aplica al acto inaugural y no guarda relación con la realización del resto de la Cumbre.

Al mediodía de este viernes llegó a Lima el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, quien encabeza la representación cubana al evento, integrada por Rodrigo Malmierca, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, y los viceministros del Minrex Ana Teresita González y Rogelio Sierra, así como el embajador de Cuba en Perú, Sergio González.

La VIII Cumbre de las Américas es la menos concurrida desde el inicio de los encuentros en Miami en 1994. Apenas una veintena de jefes de Estado y Gobierno asisten al evento.

Una de las ausencias más notables es la del presidente Donald Trump, cuyo país fundó el mecanismo hemisférico como una forma de promover el libre comercio en las Américas. El vicepresidente Mike Pence ocupó su lugar, pero se vio obligado a cambiar su agenda en Lima.

Medios peruanos informaron que Pence se retiró a su hotel y no asistió a la inauguración de la Cumbre ante el anuncio de Trump en Twitter de que se disponía a atacar a Siria.

La plenaria de la VIII Cumbre de las Américas, donde deben intervenir todos los representantes, está planeada para hoy. Dados los últimos acontecimientos, resulta poco creíble que se mantenga el guion de un encuentro dedicado supuestamente a la lucha contra la corrupción.

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