El Ejército ruso ha alabado la buena reacción de la defensa antiaérea siria señalando que ella había derribado 71 de los 103 misiles lanzados por EEUU, Francia y Gran Bretaña en la mañana del sábado, señalaron fuentes militares rusas.

El Ejército sirio afirmó también que muy pocos daños fueron hechos a las instalaciones que habían sido evacuadas días antes de los ataques por encontrarse entre los blancos probables de una acción de este tipo. Según la agencia SANA, sólo tres personas resultaron ligeramente heridas en los ataques.

La defensa antiaérea siria posee una amplia gama de misiles -que van desde los modernizados S-125 y S-200 a los Buk y Sam-6-. Una fuente siria señaló que sus fuerzas no habían pedido ayuda a los S-300 y S-400 de situados en las bases de Tartús y Hamaimim porque no había sido necesario.

El analista norteamericano, Frederik Pleitgen, dijo a la CNN que Washington, Londres y París habían fracasado en su objetivo si éste era destruir las capacidades de combate del Ejército sirio, puesto que ellas continúan intactas.

“He estado en Siria veinte veces. Las informaciones dicen que tres sitios militares sirios fueron tomados por blancos, pero la defensa antiaérea siria ha funcionado bien e interceptó una gran parte de los misiles. Parece que se trató más bien de un ataque simbólico”.

Lo cierto es que Siria ha estado tomando en los pasados días medidas para proteger su máquina militar. Gran parte de sus aviones de combate y helicópteros, incluyendo los más sofisticados, fueron situados en la base rusa de Hamaimim bajo la protección del paraguas de los S-400.

Al mismo tiempo, Siria dispersó a sus armas más sofisticadas y misiles tierra-tierra, entre los cuales hay misiles Scud de última generación, en varias localizaciones secretas en sitios del país.

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