El paradero de casi 1.500 niños migrantes que cruzaron solos la frontera hacia territorio estadounidense es una interrogante que no pueden responder las autoridades federales de EE.UU.

Según testimonios presentados el pasado jueves ante una subcomisión del Senado de ese país, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus iniciales en inglés) ha perdido el rastro de 1.475 menores de edad recientemente confiados en manos de “patrocinadores adultos” por alguna de las agencias gubernamentales de ese país, refiere un despacho de AP.

“Estamos fallando. No creo que haya una duda al respecto. Y me molesta mucho que les fallemos a los niños”

“Son los peores tutores del mundo. Ni siquiera saben dónde están”, aseveró la senadora demócrata Heidi Heitkamp al referirse a las agencias públicas que deberían ocuparse de esos menores, durante una reunión senatorial que analizó el caso. “Estamos fallando. No creo que haya una duda al respecto. Y me molesta mucho que les fallemos a los niños”.

Los senadores aseguraron que las agencias oficiales han incumplido su responsabilidad en el cuidado de niños, niñas y adolescentes, y manifestaron que las reformas necesarias para garantizar los derechos de los menores de edad se han postergado demasiado. El mayor riesgo para ellos es caer en manos de traficantes de personas.

Se estima que desde 2013, el gobierno federal ha puesto el cuidado de más de 180.000 menores de edad en manos de familiares u otros “patrocinadores” adultos, mientras se procesan y resuelven sus casos en cortes migratorias. Sin embargo, es queja común que las autoridades respectivas no hacen seguimiento a las condiciones de vida de esos niños, ni tampoco adelantan una evaluación exhaustiva de las personas que quedan a cargo de ellos.

El resultado de esa política displiscente es que las autoridades pierden el rastro de esos chicos antes de que algún trabajador social les haga seguimiento, por lo que nunca se presentan tales casos ante una corte, refiere AP.

El reporte del HHS indica que de los 7.635 niños enviados a casas de patrocinadores entre octubre y diciembre de 2017, sólo 6.075  seguían viviendo ahí, mientras que 28 habían escapado, cinco fueron deportados y 52 más vivían con alguien más. Los restantes están desaparecidos, admitió el subsecretario interino de la dependencia, Steven Wagner.

El próximo lunes 30 vence el plazo dictado por el senador republicano Rob Portman para formular un plan de mejoras en el programa de monitoreo de los menores de edad. Los niños centroamericanos son la población más vulnerable.

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