Darío Herchhoren

Desde hace al menos tres décadas se sabe que Israel es poseedor de armas de destrucción masiva (armas atómicas), y que Israel no ha firmado el tratado de no proliferación de dichas armas, cosa que si ha hecho el gobierno iraní.

Israel, como estado gamberro, no cumple jamás con los acuerdos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ni hace caso alguno de las condenas a su política dispuestas por la Asamblea General de la ONU, órgano absoluto de las Naciones Unidas.

Nos preguntamos: ¿por qué lo hace? La respuesta es muy simple: porque se lo permite el imperio USA.

Muchas veces nos hemos hecho la pregunta de si Israel es el estado 51 de los USA; o si es Israel quien maneja la política exterior de los EEUU.

Mi opinión al respecto es que hay entre esos paises una relación simbiótica perfecta y que se usan mutuamente. Israel pretende ser el gendarme del llamado Cercano Oriente ampliado, y los USA, utilizan a Israel en ese msmo Cercano Oriente Ampliado para no implicarse demasiado en esa zona.

Hay un hecho llamativo entre ambos que llama la atención por ser un caso único en el mundo: la Histadrut, que es la central “obrera” israelí emite bonos o acciones como si se tratara de una sociedad anónima, y esos valores se cotizan en la bolsa de Nueva York, como otra acción de una empresa cualquiera.

Es inimaginable por ejemplo que la UGT o CCOO emitieran acciones o bonos, pero a Israel se le permite esa pequeña licencia.

Obviamente la entidad sionista nunca ha reconocido la posesión de armas atómicas, aunque siempre se ha sospechado de que las tenían. Esas sospechas se vieron confirmadas hace ya muchos años por un técnico nuclear israelí de nombre Mordejai Vanunu, que huyó a Londres, y dio una rueda de prensa dando todo tipo de información sobre esas armas. Entre otras cosas dijo que Israel disponía de instalaciones nucleares avanzadas donde enriquecía uranio en la localidad de Dimona, en el desierto de Neguev.

Vanunu, al huir a Londres puso en evidencia a la entidad sionista, y descubrió al público en general que la central de Dimona se había construido con la ayuda fundamentalmente de los EEUU y de Francia. Esto era insoportable para la entidad sionista, que decidió encerrar a Vanunu, y organizó una operación de espionaje y captura puesta en práctica por el Mossad, que envió a una mujer de su personal para seducir a Vanunu y atraerlo a una cita amorosa donde fue capturado y secuestrado. Una vez en Israel fue juzgado y condenado a 18 años de reclusión, y los cumplió en total aislamiento. Al salir de prisión, no se le permitió salir del país, ni dar ruedas de prensa, y está permanentemente controlado en sus comunicaciones, sean del tipo que sean. Esta es la democracia sionista.

Todo esto viene a cuenta de lo sucedido con Irán y la decisión de Trump de denunciar el tratado firmado con Irán por el grupo 5 más uno. La excusa es que Irán sigue con su programa de fabricación de armas nucleares y que sigue enriqueciendo uranio para ello. Sin embargo la OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica) viene certificando que Irán cumple a rajatabla lo pactado, y que no hay armas nucleares en su territorio. Nada se dice de Israel que sí tiene esas armas que se calculan entre 400 y 1200, ya que no están declaradas. Esas armas la entidad sionista las utiliza para chantajear a sus vecinos árabes, y en especial a Irán.

La nación persa sigue con su programa de construcción de misiles no nucleares, y gracias a ello no ha sido atacada por la entidad sionista. Esta última ya destruyó cuando estaba en construcción en tiempos de Sadam Hussein una central nuclear en Irak.

Hace algo más de un mes, se realizaron en el Mediterráneo las mayores maniobras aéreas de la historia con participación de aparatos de los EUU, Reino Unido, Francia, Grecia, Turquía e Israel. En esas maniobras participaron como fuerza de apoyo cuatro submarinos de bandera israelí fabricados en Alemania, y modificados en sus tubos lanzadores para disparar misiles nucleares. Otra prueba más de que la entidad sionista tiene esas armas.

Pero obviamente la entidad sionista tiene patente de corso, y puede actuar como lo que es: un estado delincuente, que puede cometer crímenes, secuestrar y matar donde sea gracias al apoyo de todos los gobiernos de los EEUU, sean del partido que sean.

Es que el lobby judío en USA es muy poderoso, y tiene cogidos a los aparatos de los grandes partidos con las generosas sumas de dinero que aporta a sus campañas. Y ya sabemos: “poderoso caballero es don dinero”.

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