Donald Trump lanza la pelota que le obsequió Vladímir Putin a Melania Trump, en Helsinki, Finlandia, el 16 de julio de 2018. Kevin Lamarque / Reuters

La cumbre celebrada este 16 de julio en Helsinki (Finlandia) dejó imágenes particulares del encuentro entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump. Una de ellas fue la pelota de fútbol que el mandatario ruso le regaló al jefe de la Casa Blanca y que este lanzó a su primera dama, Melania.

Los medios estadounidenses Bloomberg y CNN armaron sus propias historias sobre este hecho y convirtieron al balón utilizado durante el Mundial de Rusia 2018 en un elemento de espionaje, algo digno de una segunda Guerra Fría, analiza Simon Rite en un artículo para RT.

Uno de los medios que lanzó a rodar la versión de un supuesto chip oculto en la pelota fue Bloomberg, que indicó que algunas señales en el balón de marca Adidas podían sugerir que contenía un chip con una pequeña antena para transmitir a teléfonos cercanos. Una historia cuyas intenciones, para Rite, son “nefastas”.

Luego llegó la versión de la CNN, que insistió en la idea de un chip transmisor en el esférico. Rite evalúa en su artículo algunas de las frases con la que la noticia fue presentada. Por ejemplo, al tiempo que el medio estadounidense aseguraba que “un logotipo indica que tiene un chip incluido como parte de su estructura estándar”, más abajo se decía que “todos los regalos hechos al presidente de EE.UU. están sujetos a una exhaustiva evaluación de seguridad”.

De inmediato, Rite repasa otras extractos que muestran las contradicciones de la publicación: “No está claro que la pelota que Putin le dio a Trump contenga un dispositivo” y “aún si lo tuviera, no significa necesariamente que sea un riesgo para la seguridad”.

Asimismo, la CNN citaba en su texto al “experto en ciberseguridad” Scott Schober, que expresaba que “es poco probable que esa tecnología se use para el espionaje”, ya que “cualquier obsequio que recibe un presidente de EE.UU. es examinado exhaustivamente para asegurar su seguridad”.

¿Qué significa todo esto para Rite?: “Una no-historia destruida por quien cuenta la historia”. Más aún, la incluso CNN sugiere que hubo una “especulación” respecto “a que el regalo podía no ser seguro”. La hay, afirma el autor, en los “párrafos anteriores” publicados por el propio medio.

¿Nuevas hipótesis?

En esta “nueva línea de periodismo”, Rite esboza otras hipótesis sobre el regalo: “El aire usado para inflar la pelota de Trump puede ser gas Novichok. El cuero utilizado para cubrir la pelota puede contener el mal de la vaca loca. Rusia usa la pelota para causar tensión en el matrimonio Trump. La Copa del Mundo de Rusia fue una tapadera para presentarse ante Trump con la pelota espía. La lista es francamente interminable”, ironiza.

En conclusión, el autor cuestiona la “narrativa” de los medios de comunicación estadounidenses respecto a Rusia y asegura que “un presidente de Rusia y un transmisor en un mismo cuarto son suficientes para armar un cuento” y dejar que los hechos avancen o se “alimenten lentamente por goteo”.

“‘Rusia le entregó a Trump una pelota de fútbol con un posible transmisor adentro’, suena significativo, pero no lo fue. Entonces, ¿por qué al menos dos medios internacionales pensaron que valdría la pena contar la historia?”, concluye Rite.

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