“La historia tendrá que decir la última palabra, porque ahora muchos estamos sufriendo las consecuencias de lo que ocurre hoy en la Unión Soviética, ésa es una cosa muy clara.”

“Desde luego, si nosotros hacemos lo que han hecho en la Unión Soviética los yankis estarían felices, porque de hecho, los soviéticos prácticamente se han autodestruido. Si nosotros nos dividimos en diez fracciones y empieza aquí una pugna por el poder tremenda, entonces los yankis se sentirían las gentes más felices del mundo y dirían: “Ya nos vamos a liberar de la Revolución Cubana”. Pero nosotros no nos vamos a autodestruir, eso debe quedar muy claro.”

Entre los meses de Mayo y Junio de 1991 el Comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016) concede una entrevista a la revista “Siempre” que se publica en la editorial Txalaparta en 1992, bajo el título: La Honda de David. Cuba frente al Nuevo Orden.

Este pequeño libro de poco más de 150 páginas es otra de esas grandes obras clave para entender aquellos duros momentos para el movimiento comunista internacional, que tuvo que resistir todas las deserciones, fracciones y traiciones del momento. En esos mismos años nuestro Partido, el PCPE, fue un ejemplo de constancia y lealtad a los principios del marxismo – leninismo, como demostramos en 1989 enfrentándonos a las órdenes de Gorbachov y de Julio Anguita al querer liquidarnos a los “prosoviéticos/as” con una pretendida fusión dentro del PCE que no consiguieron realizar gracias a la militancia consciente de nuestra organización. Dijimos “No” con honestidad a un PCUS que llevaba camino de la autodestrucción como bien señala en esta entrevista el camarada Fidel.

Fueron unos momentos duros, donde aquellos jóvenes trabajadores,o universitarios, que nos acercábamos al ideario comunista en algunos casos, como el que escribe este artículo, donde defender a la URSS y los Países del CAME, y a los camaradas Fidel, Raúl y Che no era nada fácil en ciertos círculos de reconvertidos que ya se apoyaban en las tesis de Francis Fukuyama y su obra “El fin de la historia”. Nos llamaban “Nostálgicos”. Y fue precisamente esa “Nostalgia” la que nos ayudó a seguir formándonos y creciendo como militantes comunistas. No nos ocultábamos, y nos denominábamos muchos de nosotros y nosotras como marxistas en un momento en el que se comentaba que “estábamos pasados de moda”…

El camarada Comandante fue uno de nuestros pilares básicos en nuestra formación, pero sobre todo en seguir sus principios de ética revolucionaria. Todo se derrumbaba, pero ahí seguía él al frente, con valentía, y como siempre hizo, realizando referencias a la Historia. Su uniforme de verde olivo nos recordaba la importancia de ser militante revolucionario las 24 horas del día. Una de sus citas creo que lo resume todo: “Cumplir con nuestro deber y con nuestra conciencia es lo que hacemos, y la historia se encargará de reconocer lo que cada cual ha hecho. ¿Qué podemos hacer nosotros? No tenemos nada que rectificar en eso porque no hemos incurrido en ninguno de esos errores, sencillamente, porque tenemos una ética, porque tenemos principios.”

Este pequeño trabajo aborda toda la historia del siglo XX, analizando la importancia de la Revolución de Octubre de 1917, así como su legado a los y las comunistas del mundo. Hay que destacar las partes que analizan la situación final de la URSS poco antes del falso golpe de Estado de agosto de 1991; así como las perspectivas de futuro de Cuba, donde se expone con gran franqueza la resistencia y heroicidad del pueblo cubano ante el desafío que le estaba por venir en el siglo XXI.

Referencias a la historia de América Latina, a Martí, Bolívar. Y sobre todo la crítica a la balcanización del continente por parte del Imperialismo made in USA con su doctrina Monroe Se destaca a lo largo de toda la reflexión política, la fuerza moral que da nuestro Comandante para resistir con los principios de la Revolución como bien demostró hasta el final de sus días. Finaliza el estudio con varios extractos del mensaje que Fidel Castro realizó a la Primera Cumbre Iberoamericana en Julio de 1991.

“En general los revolucionarios creen siempre que aquellas que consideran ideas justas han de triunfar sin dilación; los revolucionarios corremos el riesgo de pensar en reducir con la imaginación el período de vida del capitalismo. No tengo la menor duda de que ese régimen egoísta y despiadado desaparecerá; lo creo porque creo en la humanidad y creo en el hombre y en su capacidad de lucha, de justicia y de libertad.”

Ángel Comonte.

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