Después de que el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, acusara a EE.UU. de declarar una guerra comercial con sus últimas sanciones contra Rusia, expertos evalúan cuánto daño puede infligir cada país al otro y qué puede hacer Moscú para ‘esquivar los golpes’.

¿Una respuesta más que simbólica?

Gilbert Doctorow, analista de asuntos rusos residente en Bruselas, afirma que la última ronda de sanciones de Washington ha sido la más dura hasta ahora, por lo que la respuesta de Rusia debe ser más que simbólica.

De acuerdo con el experto hay una serie de medidas que Rusia puede “implementar para perjudicar bastante a Estados Unidos” como suspender la entrega de los motores de cohete de fabricación rusa utilizados en el programa espacial de EE.UU. Además, Moscú podría prohibir exportar a EE.UU. metales esenciales para todo tipo de industria o “elevar varias veces los cargos por el uso del espacio aéreo ruso o, simplemente, prohibir que la aviación civil estadounidense use el espacio aéreo ruso“.

Un motor de cohete de fabricación rusa RD-180 / Ilya Pitalev / Sputnik

La táctica de esperar y ver

Tanto Doctorow, como Vladímir Vasíliev, del Instituto de Estudios de Estados Unidos y Canadá de Moscú, coinciden en que es más probable que Rusia adopte un enfoque de esperar y ver.

“Mucho dependerá de las sanciones de Estados Unidos. La política domina la economía en esta área. Han sido anunciadas pero los funcionarios del Departamento de Comercio ahora están luchando frenéticamente para crear un paquete de sanciones a tiempo para el 22 de agosto”, señala Vasíliev, agregando que el impacto en el comercio para ambas partes podría ser tan severo, que Rusia podría optar por no exacerbar el efecto.

La fábrica de acero Severstal en Dearborn, Michigan, EE.UU. / Rebecca Cook / Reuters

¿Una respuesta asimétrica?

Sin embargo, los expertos creen que un paso más práctico sería una respuesta asimétrica. En lugar de castigar a Estados Unidos, que exportó el año pasado solo 7.000 millones de bienes a Rusia, Moscú podría elegir una venganza política en áreas donde Washington depende mucho más de su buena voluntad, especialmente en Siria, donde ambos países están enredados y Moscú tiene la ventaja.

“Hay acciones para contrarrestar directamente las sanciones estadounidenses dirigidas contra otros países, como Irán y Corea del Norte. Rusia puede dejar de cooperar con EE.UU. y, de hecho, pasar al otro lado, lo que sería bastante destructivo para la política exterior de EE.UU.”, sugiere Doctorow.

¿Pekín o Bruselas?

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, con su homólogo chino, Xi Jinping / Alexey Druzhinin / Sputnik

Alternativamente, Moscú podría eludir simplemente las sanciones mediante el fortalecimiento de sus otras relaciones. Vasíliev sugiere una mayor cooperación con Europa, que depende de las exportaciones de hidrocarburos rusos y, debido a su posición geográfica y económica “ofrece mayores oportunidades” para Rusia.

Por su parte, David Kotz, profesor de economía en la Universidad de Massachusetts en Amherst, propone mirar hacia el este. “Estados Unidos ha estado enojando a muchos países de todo el mundo por el comercio y eso debería facilitar a Moscú encontrar aliados en el frente económico. Primero que nada, China. Ahora ambos países tienen aún más motivos para trabajar juntos”, enfatiza Kotz.

Aunque en términos geopolíticos, China y Rusia, con sus fortalezas económicas complementarias, siempre han parecido un ajuste natural, la relación entre Vladímir Putin y Xi Jinping, mucho más cálida que la de sus predecesores, podría conducir a una alianza económica más sincera.

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