Sala de Pediatría del Instituto de Oncología de La Habana. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Amanece en La Habana, y comienza a romperse el silencio de la madrugada. Las personas que han marcado para recibir los turnos de las consultas médicas contra la tenebrosa enfermedad comienzan a verse las caras. Unos vienen por ellos, otros por familiares que llegarán más tarde. Creyentes o no, han hecho sus plegarias de fe y esperanza por la vida, mirando a la Luna y las estrellas de la noche que dice adiós.

Una ligera brisa sopla por la esquina de las calles F y 29, como signo de esperanza, lo último que se puede perder. La llegada de la luz solar coincide con el arribo al Instituto de Radiobiología y Oncología, en El Vedado, de los médicos, incluidos jóvenes latinoamericanos, del  personal de enfermería y trabajadores de servicio, quienes refuerzan a los que estuvieron de guardia toda la noche.

En la calle 29 las cafeterías abren sus puertas, arriban taxistas, guaguas con pacientes remitidos de provincias, pregoneros y con frecuencia ambulancias del SIUM que van directo al cuerpo de guardia de la institución.

Se van familiares que hicieron de acompañantes, llegan otros. De ellos están los que se mantienen a la espera en la esquina de 29 y E y otros alrededores. Se les ve hablando por los celulares, informando a sus otros seres queridos y amigos sobre cómo van los ingresados. En ocasiones les brotan lágrimas; en otras hay alegría, entonces todo va bien y se está ganando la batalla.

Los esperanzados vienen de todas partes del país y he conocido a algunos que viven fuera de la patria. Para ellos termina la espera de los turnos cuando aparece una trabajadora, quien, de acuerdo a los síntomas o diagnósticos, les remite al tipo de consulta oncológica. Ella también orienta a los que ya hace un tiempo enfrentan esta adversidad y los encamina a la clínica del dolor, lugar en el que brilla como el sol la humanidad de su personal.

No hay allí aparato de contabilidad como en muchos hospitales del mundo, donde lo primero que preguntan es quién pagará los tratamientos y, si no hay dinero, no te reciben. De acuerdo con la actual Constitución y con la que está por llegar, la salud pública es gratis para todos los ciudadanos.

Se trabaja duro y con amor en el hospital, en especial en la sala de niños; consagración es la palabra exacta. Es muy alto el nivel profesional, unido a una enorme dosis de humanismo.

Operaciones de alto riesgo, quimioterapias, placas y ultrasonidos con equipos modernos, transfusiones de sangre, la búsqueda del tratamiento adecuado para el tipo de cáncer, la aplicación de la sicología contra el sufrimiento, la lucha contra las limitaciones que en este campo médico impone el bloqueo de Estados Unidos.

Retomo el tema de que a los cubanos no nos cuenta un centavo recibir este tipo de tratamiento; muchas veces lo vemos como un derecho natural al venir al mundo, y solo meditamos en ello cuando este tipo de circunstancias nos afecta.

Sin querer agobiar con cifras, he indagado en publicaciones de Estados Unidos y estos son algunos de los costos de tratarse la enfermedad allí:

Tipo de tratamientoCosto en  Miles USD
Colectomía de Colon31.738
Pancreatectomía56.587
Lobectomía Pulmonar39.412
Quimioterapia 1 mes13.828
Quimioterapia 1 año102.395
Radioterapia  1 mes13.209
Radioterapia 3 meses35.761

Fuente: Tecnología Redox

Se estima que el tratamiento del cáncer del seno para una mujer sin seguro médico puede costar entre $15.000 y $50.000 para una mastectomía y entre $17.000 y $35.000 para una lumpectomía, seguida de radiación. Por su parte, un tratamiento con quimioterapia para ese tipo de cáncer puede costar entre $10.000 y $100.000, dependiendo del tipo de medicamentos que se usa.

Si esos precios parecen excesivos, el de un tratamiento de cáncer avanzado lo es mucho más. En un  tratamiento para el melanoma, el fabricante del medicamento, Bristol-Myers Squibb, cobrará $141.000 para las primeras 12 semanas de tratamiento y $256.000 para un año de tratamiento, de acuerdo con el Wall Street Journal. (Fuente: Tecnología Redox)

Volviendo a lo que ocurre en Cuba, es de señalar que los vecinos del Instituto de Radiobiología y Oncología de El Vedado tienen una conexión especial con el hospital. Ella se traduce en solidaridad con los pacientes, con sus familiares, con el personal médico; cada cual tiende su mano de diversas maneras. Así somos los cubanos. Por ello se creó una gran preocupación en todos con el incendio que afectó la instalación recientemente, y una inmensa alegría por la recuperación de las instalaciones por el bien de nuestro pueblo.

Supimos de primera mano de anécdotas de heroísmo de trabajadores durante el siniestro para resguardar la vida de los pacientes, lo que lograron de manera eficiente y admirable.

Todo lo que he señalado hasta aquí son mis vivencias como vecino del Instituto y en agradecimiento por todo lo que hicieron por prolongar la vida de mi madre, fallecida este 2 de agosto. El día antes de que ello ocurriera, mientras recibía los servicios del hospital, como haciendo un balance me dijo: “Este es un gran hospital”.

La batalla por la vida y contra la muerte continúa encabezada por el Doctor Curbelo y su equipo en el Instituto. En cuanto a mí, cada vez que pueda pondré flores a la que para mí es la estatua de la esperanza que se encuentra a la entrada del hospital.

He escrito estas líneas para expresar mi gratitud y admiración por nuestro personal de la salud; con ello va el de mí querida madre, que amó a esta Revolución hasta el último suspiro. Y de manera especial, al hombre que hizo posible que centros médicos como el Instituto de Oncología y Radiobiología estén al alcance del pueblo gratuitamente. Mil gracias Fidel, estás aquí, salvando vidas con tu monumental legado. ¡Feliz cumpleaños, Comandante en Jefe!

 

Amado Riol Pírez, vecino del Instituto de Oncología y Radiobiología

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