RAMALLAH, octubre 4.— Durante el mes de septiembre otros 35 menores palestinos fueron apresados por Israel, cuyas detenciones arbitrarias mantienen a más de 300 niños en cárceles.

Según alertó la Comisión de Prisioneros Palestinos, a los jóvenes detenidos —quienes no superan los 18 años de edad— se les impuso multas por más de 12 600 dólares y fueron retenidos en el campamento militar de Ofer, informó PL.

De ellos, explica la organización, cuatro fueron detenidos durante redadas nocturnas en sus propios hogares; otros 20, en las carreteras, y a siete los detuvieron en puestos de control militares en los territorios ocupados. De los restantes, tres fueron capturados tras responder a una citación, y uno por encontrarse en territorio israelí sin permiso.

La nueva cifra actualiza el informe conjunto del Centro Al Mezan para los Derechos Humanos, la Comisión de Prisiones, la Ong palestina Asociación de Apoyo a los Presos y los Derechos Humanos (Addameer, por su acrónimo en árabe) y el Club de Prisioneros Palestinos, que había establecido que hacia mediados de año Tel Aviv había detenido a 651 niños desde inicios de 2018.

En la pasada semana, la joven activista palestina Ahed Tamimi denunció que son cerca de 350 los menores encarcelados en prisiones israelíes, lo cual —explicó— contraviene la Convención de los Derechos de los Niños de Naciones Unidas.

Tamimi declaró desde España, como parte de una gira para denunciar las atrocidades israelíes y promover la solidaridad con su pueblo: «estamos amenazados en todo momento con el encarcelamiento o el asesinato. No hay casa palestina sin un herido o un mártir; pero a pesar de todo eso no nos rendiremos y seguiremos luchando contra la ocupación».

La muchacha de 17 años cumplió recientemente una sentencia de ocho meses de prisión por abofetear a un soldado israelí que se encontraba en el patio de su casa, horas después de que otros soldados hubieran disparado en la cabeza con una bala de goma a su primo, un chico de 15 años al que le provocaron un coma y otras secuelas.

Precisamente, en el pasado año, al menos el 64 por ciento de los menores apresados sufrieron abusos por parte de sus captores, detalló un informe de la organización no gubernamental palestina Military Court Watch.

En las investigaciones realizadas, dos tercios de los menores entrevistados confirmaron que en sus detenciones —que en la gran mayoría de los casos ocurren sin autorización legal alguna— son golpeados, abofeteados y lastimados con diferentes objetos, mientras que otros aseguraron que fueron obligados a sentarse en posiciones dolorosas.

En casi todos los casos, sus ojos son vendados inmediatamente tras ser detenidos, reciben abusos verbalmente, son amenazados y se les niegan sus derechos básicos como permanecer en silencio o tener acceso a ayuda legal.

Algunos de los jóvenes declararon, además, que durante su detención en Ofer las autoridades les negaron tratamiento médico por las heridas resultantes de las golpizas de los soldados y de los agentes que los interrogaban.

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