El miércoles de la semana pasada un trabajador de una empresa de Quintanar de la Orden, en Toledo, murió aplastado por una máquina.

La empresa, llamada Quintaplast, se dedica a la fabricación de moldes de plástico y envases para la alimentación.

Una hermana del trabajador también murió hace unos años en otro “accidente” laboral, esta vez en una explotación agraria del pueblo.

El fallecido, de 35 años de edad, se llamaba Andrés y deja viuda y dos niños. La viuda, Daniela, ha publicado un desgarrador relato en las redes sociales. Dice que trabajó durante un año en la misma empresa en la que murió su compañero.

Pide a los trabajadores de la empresa que denuncien sus condiciones de trabajo. No quiere que “se queden callados”. Quiere que cuenten en qué condiciones tienen que trabajar.

Se pregunta también por la Inspección de Trabajo y si acudirá a la empresa cuando ya hayan puesto medidas de seguridad.

“Quiero que todo el mundo tenga claro que el padre de mis hijos no era solo mecánico de coches, el arreglaba cualquier tipo de máquina. Se que lo conoce todo el pueblo y la gente sabe que era una persona muy inteligente, trabajadora, apañada que no se le resistía ninguna máquina que tocaba”.

El 26 de julio falleció otro trabajador de 45 años en Toledo en un accidente laboral al precipitarse desde un tercer piso de un edificio en construcción en el barrio de Santa María de Benquerencia de la capital.

El mismo día otro trabajador de 49 años falleció también al precipitarse a un bidón de esmalte en una fábrica de cerámicas de Alameda de la Sagra, también en Toledo.

El 8 de octubre el consejero de economía de la Junta Autonómica convocó una rueda de prensa para asegurar que el número de “accidentes” laborales había descendido…

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