Palabras de Janohi Rosas, Secretaria Nacional de Organización de la Juventud Comunista de Venezuela (JCV), en la ofrenda floral al Libertador Simón Bolívar, en la plaza Bolívar de Caracas, el 9 de noviembre de 2018, como antesala a la instalación del 13º Congreso Nacional de la JCV.

En nombre de la Comisión Ejecutiva Nacional de la Juventud Comunista de Venezuela (JCV) queremos saludar a Ernesto Villegas, ministro del Poder Popular para la Cultura, nuestro amigo e hijo del histórico camarada Cruz Villegas; a las y los miembros del Buró Político y del Comité Central del PCV, de la CEN y del Consejo Central de la JCV, y de los Comités Regionales del PCV «Alcides Rodríguez» de Caracas y «Gustavo Villaparedes» de Miranda.

Hoy rendimos honores al Libertador Simón Bolívar, como lo hizo hace 71 años la generación fundadora de la JCV en la que se convirtió en nuestro bautizo de fuego, aquí, en esta plaza Bolívar, cuando en 1947 los jóvenes delegados del primer Congreso de la JCV fueron salvajemente agredidos por los aparatos represivos del Estado, por los esbirros al servicio de la clase social y la casta política que trataron de secuestrar a Bolívar y transformar su ideario para avanzar y avalar los planes del imperialismo estadounidense sobre América Latina.

Pero el Bolívar que denunciaba la ambición expansionista de EEUU; que soñó y triunfó en la construcción de una gran nación, sin esclavitud; que abrazó la autodeterminación de los pueblos; que vislumbró una sociedad democrática de derechos; el Bolívar de la Carta de Jamaica, del Discurso de Angostura, del Congreso Anfictiónico de Panamá, de las proclamas sociales que confrontaba con el orden de dominación colonial; ese Bolívar, el genuino, es totalmente incompatible con la imagen que de él pretendió posicionar la oligarquía para justificar el panamericanismo como proyecto imperialista, utilizando instrumentos como la OEA llamada en justicia «Ministerio de Colonias yanquis».

Nuestro Bolívar se legitima y robustece en las banderas, escudos y fusiles de los pueblos del mundo, en la lucha por su definitiva emancipación. Y, junto al marxismo-leninismo, ha sido ese Bolívar uno de los principales pilares de la formación de los jóvenes comunistas a lo largo de siete décadas. Porque el objetivo del triunfo de una auténtica revolución socialista en nuestro país –sobre bases científicas y con proyección hacia el comunismo–, se nutre del acervo histórico de las luchas populares, desde la resistencia indígena y de los negros traídos de África, pasando por la gesta independentista y la guerra federal, hasta las luchas de la clase trabajadora que caracterizaron el siglo XX venezolano, frente al imperialismo y la burguesía, por la democracia, desarrollo soberano y poder popular.

Hablar de la JCV, es hablar de la historia contemporánea de Venezuela. En cada combate del pueblo, en lucha por sus derechos, han estado presentes en primera fila los jóvenes comunistas. Todavía se recuerda «Caracas la roja», cuando el PCV y la JCV tuvieron un papel estelar y protagonizaron con aplomo las acciones que dieron lugar al derrocamiento de la dictadura militar pro-imperialista de Pérez Jiménez.

Tras 71 años de lucha, parafraseando al recordado camarada Eduardo Gallegos Mancera, afirmamos: ¡Somos jóvenes, nadie lo dude! Tenemos la misma convicción de nuestro primer Congreso, y luchamos con redoblado entusiasmo por los derechos del pueblo trabajador de la ciudad y el campo, y en particular de la juventud venezolana. La historia de las generaciones que nos precedieron corre por nuestras venas y nuestras conciencias; y tenemos el compromiso de agigantarla, porque está construida con la sangre derramada de nuestros mártires, héroes y heroínas. Continuamos firmes en defensa de la juventud venezolana, obrera, campesina, estudiantil que lucha todos los días por transformar la sociedad venezolana, abrirle perspectivas al triunfo definitivo contra el enemigo de clase y construir la sociedad sin explotados ni explotadores: la sociedad socialista.

Los jóvenes comunistas nos formamos con referentes como el camarada Nelson López, mártir de la JCV, quien, entre muchas y riesgosas tareas, integró el equipo que logró la emblemática fuga del Cuartel San Carlos el 5 de febrero de 1967, convirtiéndose en objetivo de la DIGEPOL, frente a cuyas balas cayó asesinado el 31 de octubre de ese mismo año.

Otra de esas jóvenes con el arrojo, valentía, disciplina y mística que debe caracterizar a cada militante comunista, fue la camarada Livia Gouverneur, asesinada el 1 de noviembre de 1961 mientras realizaba una operación militar contra los batisteros cubanos, en solidaridad con la naciente Revolución Cubana. Livia se ha erigido en ejemplo y corazón de la juventud y los estudiantes, un referente para la lucha, una de esas llamas que ayudará a encender la pradera.

Estamos en el camino correcto: resistir frente al imperialismo, frente a la oligarquía y frente a las corrientes reformistas y entreguistas que intentan torcer el rumbo de avance del proceso político social venezolano.

No podemos dejar de expresar que desde la JCV nos sumamos a la exigencia del desarrollo de una profunda investigación sobre el asesinato vil, cobarde y alevoso, el pasado 31 de octubre, de nuestro camarada Luis Fajardo, miembro del Comité Central del PCV, y del activista campesino Javier Aldana, nuevas víctimas del sicariato de los terratenientes en complicidad con funcionarios civiles y militares corrompidos. ¡Demandamos justicia! Exigimos castigo para los responsables materiales, intelectuales y cómplices; y entrega de las tierras a las familias campesinas del fundo Caño Rico, como homenaje póstumo y reconocimiento a la lucha de los camaradas Luis Fajardo y Javier Aldana.

Los comunistas tenemos claro que nuestros camaradas se suman a la larga lista de los más de 300 dirigentes campesinos asesinados desde la promulgación de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, en el 2001. Estos hechos evidencian la profundización del conflicto de clases que se desarrolla en nuestro país, particularmente en los actuales momentos en el campo venezolano, donde la violencia criminal de los terratenientes es la respuesta a las legítimas demandas del campesinado de dotación de tierras para la lograr la anhelada soberanía alimentaria nacional.

Hoy iniciaremos los debates del XIII Congreso Nacional de la JCV, levantando la consigna: «Ante la crisis capitalista ¡Luchemos por el futuro!» La Juventud Comunista sabe perfectamente que dentro del sistema capitalista no hay salida en beneficio del pueblo; y asume el reto para generar las condiciones de una salida revolucionaria a la crisis del capitalismo dependiente y rentista venezolano, y avanzar con firmeza hacia la construcción de la sociedad socialista.

¡Viva el XIII Congreso Nacional de la JCV!

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