Como era de esperar tras las últimas semanas de acusaciones cruzadas, exigencias ucranianas de apoyo militar y anuncios de la posible construcción de bases militares en sus costas, las tensiones en el mar de Azov, convertido ya en un punto más en la agenda del conflicto político entre Rusia y Ucrania, han derivado en un incidente diplomático, político y militar entre los dos países. El episodio, que se produjo a raíz de la presencia de tres buques del Ejército Ucraniano en aguas rusas, ha hecho que vuelvan a sonar los tambores de guerra entre los dos países y ha hecho subir el volumen de la retórica de Kiev y de algunos medios de comunicación, mucho más exaltados que la realidad sobre el terreno. Pese a las grandilocuentes declaraciones que se han producido ya, y las que se producirán en los próximos días, ni Rusia va a invadir Ucrania, ni Ucrania tiene capacidad para declarar la guerra a Rusia, por lo que es impensable que este incidente en el mar de Azov vaya a derivar en una escalada militar entre los dos países.

Apenas unas horas después del incidente, Anders Aslund apelaba desde la web del Atlantic Council a enviar buques de la OTAN al mar de Azov, algo que únicamente podría realizarse por la fuerza o con el consentimiento de Rusia, ya que esas aguas son consideradas internas y se rigen por los tratados firmados por Moscú y Kiev. 24 horas después de que las autoridades rusas impidieran el paso a través del estrecho de Kerch a tres buques de la marina ucraniana, Petro Poroshenko ha firmado la orden que decreta, durante 30 días, el estado de excepción en las regiones de Ucrania fronterizas con Rusia y Transnistria, una medida política que no se corresponde en absoluto con el riesgo militar en el país. Eso sí, para lograr la aprobación de esta medida, Poroshenko se ha visto obligado a rebajar su propuesta, que inicialmente buscaba una ley marcial en todo el país. Lo que no ha ocurrido a causa de una guerra que dura ya más de cuatro años y que ha dejado al menos 10.000 muertos, ha ocurrido ahora tras un incidente entre la marina ucraniana y la marina rusa en el estrecho que une el mar Negro y el mar de Azov. 

El estado de excepción puede llegar a suspender la vida política –actividades de partidos políticos, actos de protesta, actos electorales- en regiones clave del país en un momento en que, a apenas unos meses de las elecciones, el presidente Poroshenko se encuentra tercero, muy lejos de Yulia Timoshenko en intención de voto. En su argumentación sobre la necesidad de decretar el estado de excepción, el presidente ucraniano ha afirmado que se trata de un paso necesario para evitar una invasión rusa, argumento que Ucrania ha utilizado repetidamente en los últimos cuatro años. Tras cuatro años de mantener una postura constante en relación con la guerra en Donbass –defensa de los acuerdos de Minsk y búsqueda de negociación directa entre Kiev, Donetsk y Lugansk para el retorno de esos territorios a Ucrania con cierta autonomía política–, nada indica que esa invasión rusa sea más que un argumento de la guerra informativa de Kiev. Rusia, por medio de un comunicado de su Ministerio de Asuntos Exteriores, ha respondido a las acusaciones alegado que el incidente responde al intento ucraniano de provocar tensiones, creando así un pretexto para introducir más sanciones contra Rusia y para desviar la atención de la difícil situación económica que vive el país.

Desde hace semanas, el mar de Azov, y especialmente el estrecho de Kerch, se ha unido a Crimea y Donbass como otro punto caliente más en el enfrentamiento político entre Moscú y Kiev. Por una parte, Ucrania intenta presionar a Rusia en busca de sanciones y apoyo a su postura y en sus políticas en relación con Crimea, mientras que Rusia busca consolidar su control sobre el estrecho de Kerch. Los próximos días o semanas aclararán el rumbo diplomático y político por el que discurrirá este nuevo foco del conflicto entre los dos países.

Por el momento, únicamente pueden comentarse los hechos ocurridos el domingo, cuando estalló este nuevo enfrentamiento entre los dos países vecinos. Ese día, las autoridades rusas acusaron a tres buques de la marina ucraniana de traspasar ilegalmente la frontera marítima rusa, por lo que procedieron a detener los barcos utilizando la fuerza. Ucrania acusa a Rusia de detener ilegalmente los barcos, que, según su versión, se encontraban legalmente en esas posiciones. Rusia admite haber abierto fuego contra uno de los barcos, incidente en el que varios marineros ucranianos resultaron heridos. Según denuncia Ucrania, 23 marinos ucranianos fueron detenidos por las autoridades rusas. Rusia, por su parte, confirma esa detención y añade que los marineros heridos recibieron asistencia médica. Sus vidas no corren peligro. Petro Poroshenko ha exigido públicamente a Rusia la inmediata puesta en libertad de los marineros ucranianos. Por el momento, Moscú, que ha reabierto el paso por el estrecho de Kerch, cerrado tras el enfrentamiento, sigue reteniendo a los miembros del Ejército Ucraniano detenidos.

Algunos detalles sobre las primeras horas de detención de los buques ucranianos en Kerch según lo recogía el lunes Boris Rozhin, Colonel Cassad.

  1. Los barcos ucranianos fueron trasladados al puerto de Kerch. Con ellos llegaron sus 23 tripulantes detenidos. Los heridos en la detención recibieron asistencia médica en el hospital de Kerch. Tres de ellos están heridos.
  2. A las cuatro de la mañana, eliminado ya el peligro de provocaciones y con la detención de los barcos, el estrecho de Kerch fue reabierto al paso de buques de carga y de pasajeros.
  3. Por la noche, la embajada de la Federación Rusa en Kiev recibió una lluvia de cócteles Molotov y algunos de los vehículos de la zona de aparcamiento de la embajada fueron quemados. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa calificó todo lo ocurrido como una provocación deliberada.
  4. Según el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se realizará a petición de Rusia para analizar la situación en el mar de Azov y el estrecho de Kerch.
  5. Se dice que uno de los marineros ucranianos heridos lo fue por su propio oficial, ya que supuestamente se había negado a cumplir con la orden de abrir fuego contra los buques rusos. El capitán del Nikopol [uno de los tres barcos capturados] entregó el control del barco a los agentes de fronteras de Rusia.
  6. La Marina de Ucrania se encuentra en estado de alerta máxima, aunque,teniendo en cuenta la cantidad de barcos disponibles y su estado, esto no es más que un paso para la propaganda. También están en alerta el Ejército Ucraniano y las fuerzas de seguridad.
  7. El Parlamento de Ucrania vota la introducción del estado de excepción en Ucrania. como ya se ha explicado, se trata de una aplicación parcial, en la que unos puntos se aplicarán y otros no, para conseguir que sea aprobado por el Parlamento.
  8. Yulia Timoshenko, que lidera las encuestas, afirmó que Poroshenko quiere cancelar las elecciones presidenciales por medio de hacer estallar una guerra con la que mantenerse en el poder. Según Timoshenko, todo lo que está ocurriendo es parte de un plan para cancelar las elecciones. Samopomisch [partido del nacionalista alcalde de Lviv, Andriy Sadoviy, que en los últimos cuatro años ha intentado presentarse como la alternativa a Poroshenko-Ed] se ha pronunciado en los mismos términos.

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