Un agujero negro, que se encuentra a casi 10.000 años luz de distancia de la Tierra, empezó a reducirse tras devorar una estrella el pasado mes de marzo, señala un estudio, publicado la semana pasada en la revista Nature.

Un grupo de investigadores estadounidenses detectó los ‘ecos’ de la explosión de luz de rayos X, que acompañaba el proceso de esa ‘alimentación’, y demostró en su trabajo que la corona del agujero negro —su capa exterior, constituida por partículas muy energéticas— está disminuyendo significativamente. Según sus datos, durante un poco más de un mes, la corona del agujero en cuestión se redujo de su extensión inicial de 100 kilómetros a unos 10 kilómetros.

“Esta es la primera vez que hemos visto este tipo de prueba, de que la corona se reduce durante esta fase particular de la evolución del hecho”, afirmó en ese contexto Jack Steiner, del Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial del Instituto de Tecnología de Massachusetts, citado por un comunicado del MIT.

“La corona sigue siendo bastante misteriosa, y aún tenemos una comprensión poco clara de lo que es”, señaló a continuación y añadió que ahora los especialistas “tienen evidencias de que lo que está evolucionando en el sistema es la estructura de la corona en sí”.

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