Internet dejará de existir dentro de muy poco tiempo como red de interconexión mundial, lo mismo que otros instrumentos que, como tales, se consideran neutrales, puramente técnicos, apolíticos, por encima del bien y el mal, como el sistema monetario internacional impuesto en Bretton Woods en 1945.

Rusia sigue dando pasos para la puesta en marcha de un “internet soberano” capaz de funcionar de forma independiente en caso de que los imperialistas corten la red, basada en grandes multinacionales y servidores mundiales controlados por Estados Unidos.

Cuando se acabe internet ya saben lo que dirán los intoxicadores: que Putin quiere controlar su propio internet, lo cual es sólo una pequeña parte de la verdad. Lo cierto es que internet nació para la guerra, Estados Unidos marcha hacia la guerra y tiene a Rusia por enemigo.

El Parlamento ruso acaba de aprobar un proyecto de ley por 334 votos a favor y 47 en primera lectura, e incluye una serie de medidas para garantizar el funcionamiento del segmento ruso de internet y para protegerlo de los ataques cibernéticos.

Es una respuesta a la “naturaleza belicosa de la nueva estrategia de seguridad cibernética de Estados Unidos adoptada en septiembre de 2018”, que cita a Rusia como una amenaza y a la que acusa de una serie de ataques cibernéticos y piratería en todo el mundo.

La ley quiere crear una “infraestructura para garantizar el funcionamiento de los recursos de internet rusos en caso de que los operadores rusos no puedan conectarse a servidores de internet de origen extranjero”.

Los proveedores rusos de servicios de internet tendrán que asegurarse de que sus redes dispongan de “medios técnicos” que permitan un “control centralizado del tráfico” para contrarrestar posibles amenazas.

Esos “medios técnicos”, cuyo contenido no se especifica, serán proporcionados a los operadores por la agencia rusa de telecomunicaciones y medios de comunicación, Roskomnadzor, a quien la ley amplía sus competencias.

Para aclararnos un poco: mutatis mutandis Roskomnadzor es como la Agencia Española de Protección de Datos pero al revés, es decir, una especie de Guardia Civil del Tráfico digital.

La ley faculta a la agencia Roskomnadzor para intervenir directamente en la gestión de la red en caso de amenaza y bloquear directamente contenidos prohibidos en Rusia, una tarea que actualmente recae en los propios operadores.

La transmisión al extranjero de datos intercambiados a través de internet entre los usuarios rusos también se deberá minimizar, haciéndolos pasar a través de servidores definidos en un registro especial establecido por Roskomnadzor.

En 2014, tras el Golpe de Estado en Ucrania, Rusia decidió crear una “copia de seguridad” de la infraestructura del segmento ruso de internet, con el fin de proteger la red en caso de guerra.

En Rusia los usuarios hacen un uso distinto de la red, donde Google o Facebook no están en primer plano. Existe Yandex y existe Vkontakte, pero el control sobre ellos es el mismo. Los medios de comunicación, los blogueros y los servidores de correo electrónico deben almacenar todos los datos de los usuarios durante seis meses y se comprometen a proporcionarlos a la policía. Los servicios VPN que permiten acceder a sitios bloqueados, pueden a su vez ser bloqueados a petición de la policía.

En fin, Rusia hace lo mismo que cualquier otro país del mundo, pero habrá que aguantar la basura de expertos y técnicos que está a punto de caernos encima. Para que veamos que esto tiene muy poco de técnico: no nos van a contar que el gobierno de Ucrania ha prohibido a sus operadores locales de internet que den acceso a los usuarios al buscador Yandex o a la red Vkontakte.

Más curiosidades de la “mala leche” técnica, neutral y apolítica: si buscas “mierda” (“govno” en ruso), Yandex.maps te envía a la sede de Google en Moscú. Los algoritmos matemáticos también se dejan influir por la competencia capitalista.

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