Los recientes disturbios que han estallado en diversas ciudades argelinas están coordinados por Estados Unidos e Israel, según informa el periódico libanés Al-Binaa.
La sede de la célula central de operaciones está en Rabat, la capital marroquí. Cuatro oficiales de inteligencia estadounidenses y seis marroquíes son miembros de esa célula. Sus colegas son 12 “especialistas en destrucción”, todos ellos con nacionalidad serbia y miembros de la organización que preparó un de las “revoluciones de colores” en Serbia en el pasado.
El periódico libanés da por supuesto que los agentes marroquíes que forman parte del operativo son, en realidad, israelíes o están al servicio de Israel.
La unidad que opera en Rabat está especialmente diseñada para la “gestión de la revolución” en Argelia y cuenta con el apoyo financiero de Estados Unidos. Se encarga de coordinar las operaciones, así como de financiar, guiar y armar a los responsables de las manifestaciones pacíficas en Argelia para que degeneren en enfrentamientos armados.
Los planes de la célula los ejecutan otras dos unidades de operaciones sobre el terreno, una de las cuales tiene su cuartel general en Oujda, una ciudad marroquí cercana a la frontera con Argelia. Esta célula también está encabezada por 11 oficiales de inteligencia estadounidenses, marroquíes y serbios.
La segunda célula operativa se encuentra en Errachidia, también en Marruecos, a sólo 80 kilómetros de la frontera común con Argelia, y también está dirigida por agentes estadounidenses, israelíes y serbios.
El entrenamiento militar se organiza en tres cuarteles, uno de los cuales está situado en Marruecos, a orillas del Océano Atlántico, y el otro en territorio mauritano, cerca de la frontera marroquí.
La desestabilización de Argelia comenzó con manifestaciones que protestaban porque el Presidente Buteflika se presenta a las elecciones para un quinto mandato, con muchas probabilidades de ser reelegido aprovechando el peso del aparato del Estado que está bajo su control.
No obstante, dice Al-Binaa, que las protestas se planificaron mucho antes de su inicio. Estados Unidos e Israel se prepararon de antemano para aprovechar cualquier protesta callejera en Argelia. Cualquiera que sea la naturaleza de estas protestas, el objetivo común israelo-estadounidense es desestabilizar Argelia.
El periódico libanés asegura que Steve Bannon, el antiguo asesor de Trump, estableció hace unos meses una oficina en Bruselas para organizar “revoluciones de colores” en Europa.
Además, el multimillonario estadounidense George Soros es uno de los principales patrocinadores de este tipo de actividades, incluido el suministro de armas a sus secuaces.
No obstante, otro tipo de fuentes indican que la riada de manifestaciones en Argelia es consecuencia de un enfrentamiento interno entre dos grupos que están enfrentados dentro del ejército y se preparan para la sucesión del Presidente Buteflika, gravemente enfermo y que no podrá llegar al final de su mandato, en caso de que lo renueve.
Una de las facciones la integran los miembros del clan Buteflika, encabezados por el general Ahmed Gaid Salah. La otra está dirigida por el general Medien, alias Tufik, dirigente de los servicios secretos entre 1990 y 2015, que presenta a las elecciones al general Ali Ghediri como independiente.

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