Lanzamiento de un misil interceptor SM-3 desde el crucero estadounidense USS Shiloh. U.S. Navy / Reuters

Estados Unidos está elaborando propuestas para un acuerdo trilateral con Rusia y China sobre reducción de armas nucleares que sustituya el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas III (START III o el Nuevo START), tratado ruso-estadounidense firmado en 2010 que expira en 2021.

La iniciativa de la Casa Blanca busca incluir todas las armas atómicas rusas no reguladas por el Nuevo START y persuadir a Pekín para que se una a un nuevo pacto que limite o permita verificar sus capacidades nucleares, según explicó un alto funcionario estadounidense citado por The Washington Post.

El Nuevo START redujo el arsenal nuclear de las dos naciones firmantes a 1.550 ojivas y 700 sistemas de suministro, incluidos misiles balísticos intercontinentales y aquellos portados por submarinos y bombarderos. El documento estipula 18 inspecciones de sitios de despliegue al año que permitan a cada lado controlar el cumplimiento por parte de la otra parte.

Prueba del misil de crucero de propulsión nuclear ruso Burevéstnik. / Ministerio de Defensa de Rusia

Este acuerdo podría ser prolongado en caso de que Washington y Moscú lleguen a un consenso para ello. Sin embargo, la Casa Blanca no considera necesario apresurarse a iniciar negociaciones para extender el START III antes de intentar promocionar un acuerdo trilateral que regule también las armas no estratégicas y elimine ciertas clases de armas, según un alto funcionario citado por CNN.

Esto significa la inclusión en el formato de control de las armas nucleares no estratégicas rusas —unas 1.830 ojivas para misiles de doble uso—, un campo en el que Moscú supera las capacidades de EE.UU. —150 bombas nucleares B61 desplegadas en seis bases de cinco países miembros de la OTAN, además de 50 bombas en reservas. Asimismo, regularía unas 280 ojivas nucleares chinas.

La motivación de Trump

El presidente estadounidense, Donald Trump, previamente describió como desequilibrado el Nuevo START, por lo que preferiría crear un nuevo acuerdo antes que ampliar el tratado de su predecesor, Barack Obama, informa The Washington Post. Algunos expertos en materia de desarme sugieren que la iniciativa de Trump busca establecer estándares imposiblemente altos en un nuevo acuerdo, creando un pretexto para que EE.UU. se retire del Nuevo START si Rusia rechaza la expansión del formato de control de armas.

Asimismo, Trump ha expresado su descontento con el plan de gastos para la modernización de la triada nuclear de EE.UU., que excede un billón de dólares hasta 2030.

La iniciativa también busca controlar los nuevos sistemas de armas rusos Avangard, Burevéstnik, Kinzhal y Poseidón, anunciados por el presidente ruso, Vladímir Putin, en su mensaje al Parlamento el 1 de marzo de 2018 y que permanecen fuera del alcance del Nuevo START.

La postura de Rusia

EE.UU. ha estado tratando de limitar los arsenales no estratégicos de Rusia desde 2013, cuando el Gobierno de Obama propuso la elaboración de un nuevo tratado para reducir la cantidad de ojivas nucleares hasta un millar. Moscú rechazó la iniciativa refiriéndose a la necesidad de incluir en el tratado a otras potencias nucleares, como el Reino Unido (215 ojivas) y Francia (300).

Un misil aire-superficie hipersónico ruso Kinzhal portado por un avión militar. / wikipedia.org

En declaraciones a FOX News a finales del mes pasado, Trump abogó por que su país, Rusia y China se deshicieran de sus armas nucleares. Dmitri Peskov, el portavoz del presidente ruso, calificó la idea de «maravillosa pero poco viable» en ausencia de propuestas concretas.

Por su parte, el asesor de Putin, Yuri Ushakov, celebró con cautela la iniciativa de Trump diciendo que Moscú «está abierta a nuevas negociaciones, pero sería mejor que se cumplieran las obligaciones existentes».

Reacción de China

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang, afirmó este lunes que su país no tiene intención de participar en ninguna negociación para lograr un acuerdo nuclear trilateral porque Pekín «está en contra de que nadie hable» en su nombre.

El pasado 3 de mayo, Trump aseguró que China estaba interesada en unirse a un pacto nuclear con EE.UU. y Rusia. De hecho, el mandatario norteamericano precisó que había abordado con Vladímir Putin la posibilidad de establecer «un acuerdo de tres vías» con China del que a Pekín «le gustaría mucho formar parte».

Perspectivas

Tras deslindarse EE.UU. en febrero pasado de las obligaciones contraídas en el Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto (INF, por sus siglas en inglés), uno de los cimientos del moderno régimen de supervisión y control para la no proliferación de armas nucleares, el espectro de amenazas estratégicas procedentes de EE.UU. ha aumentado drásticamente, asegura Vladímir Frolov, experto en relaciones internacionales.

El dron subacuático ruso Poseidón, con planta de propulsión nuclear. / Ministerio de Defensa de Rusia / Sputnik

En su un artículo para el medio Republic, el analista cita el informe de defensa antimisiles de EE.UU. para este año, que menciona entre otros objetivos las pruebas de intercepción de misiles balísticos intercontinentales por parte del sistema de despliegue naval AEGIS y su interceptor SM-3 Block IIA.

Además, señala Frolov, EE.UU. está llevando a cabo el desarrollo de una decena de misiles hipersónicos de gran alcance de lanzamiento aéreo y naval, y de tres misiles de alcance medio de lanzamiento desde tierra.

Todos estos misiles están siendo desarrollados en una versión no nuclear, pero su alta rapidez, gran alcance y posiblemente su maniobrabilidad de ojivas representan una amenaza para los objetos estratégicos de Rusia: radares de gran alcance, puntos de mando y control y de comunicaciones, sistemas móviles de misiles balísticos intercontinentales, submarinos nucleares en sus bases y bombarderos estratégicos.

«La incorporación de sistemas hipersónicos de lanzamiento aéreo y naval, que no violaría ningún tratado, cambiará drásticamente el mapa de amenazas estratégicas para Rusia», escribió el experto.

De la misma manera, el despliegue en Asia de todo el abanico de misiles estadounidenses de alcance medio —por ejemplo, de misiles balísticos de alcance medio en Japón—, cambiaría la situación para China, aseguró Frolov.

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