Odebrecht
Ilustración: RPP

Elson Concepción Pérez.— ¿Cómo es posible que tantas personas –mandatarios, exmandatarios, empresarios, políticos, congresistas y otros– estén involucrados con hechos de corrupción, relacionados con la empresa constructora brasileña Odebrecht, responsable, según las últimas investigaciones, de coimas de dinero y de sobornos de gran envergadura?

Dicha entidad, con operaciones en 14 países, más de 58 000 trabajadores –un 64 % de ellos brasileños– se fue convirtiendo en sinónimo de corrupción, fundamentalmente en países como Perú, Argentina, Brasil y Colombia.

Cuando hace unos días el expresidente peruano, Alan García, optó por suicidarse antes de ser investigado por corrupción, la sombra de Odebrecht rondaba el país.

En los procesos jurídicos relacionados con el actuar de esta constructora y sus carnadas peligrosas, se constata que durante los gobiernos de los exmandatarios Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016), la empresa brasileña obtuvo contratos por unos 5,4 mil millones de soles (aproximadamente 1,6 mil millones de dólares) y recibió concesiones por unos 29 mil millones de soles (unos 8,7 mil millones de dólares).

Recientemente, el exgobernante peruano Pedro Pablo Kuczynski fue internado en una clínica en Lima por problemas cardiacos. El día anterior, un juzgado especializado en delitos de corrupción había determinado su detención, en un proceso de investigación por lavado de activos y colusión.

Según el representante de la empresa Odebrecht, otro expresidente, Jorge Barata, había recibido 300 000 dólares en el año 2011 como aporte de campaña. Una segunda investigación contra Kuczynski demuestra los pagos que tres empresas vinculadas a él –Westfield, First Capital y Latin America Enterprise– recibieron de parte de Odebrecht mientras era ministro de Economía y luego Presidente del Consejo de Ministros en el gobierno de Alejandro Toledo.

En el caso de Toledo existe una orden de captura internacional y se encuentra prófugo en Estados Unidos. Según ha declarado la citada empresa, este había recibido sobornos por un total de 20 millones de dólares a cambio de otorgar la licitación de tres tramos de la carretera Interoceánica Sur.

Miembros de la compañía brasileña han dicho que también recibió un aporte de campaña de 700 000 dólares en el año 2011.

Por su parte, Ollanta Humala es investigado junto a su esposa, Nadine Heredia, por el delito de lavado de activos. Humala recibió tres millones de dólares en aportes de campaña electoral en el año 2011.

Según la confesión del representante de Odebrecht, Jorge Barata, la aspirante a la presidencia Keiko Fujimori había recibido 1,2 millones de dólares en aportes para la campaña electoral del propio año.

Estos, a grandes rasgos, son los principales elementos que vinculan a la constructora con hechos de corrupción en los que han estado involucradas personalidades políticas peruanas, pero las huellas de la empresa brasileña también han quedado plasmadas en políticos y funcionarios argentinos.

De acuerdo con fiscales estadounidenses que investigan la labor de esa firma en América Latina, entre 2007 y 2014 se realizaron múltiples pagos de sobornos por valor de 35 millones de dólares a funcionarios gubernamentales en Argentina. En enero de 2017 fue imputado el jefe de la Agencia de los Servicios de Inteligencia de esa nación, Gustavo Arribas, por la recepción de coimas y otras dádivas.

Entre el 25 y 27 de septiembre de 2013 un operador financiero brasileño, condenado por la justicia de esa nación por el caso Lava Jato, transfirió más de medio millón de dólares a una cuenta del citado funcionario argentino, destinados al pago de coimas, lavado de activos y evasión.

En tanto, en Brasil se ha denunciado que Odebrecht pagó, aproximadamente, 349 millones de dólares en sobornos y financiaba las campañas políticas en las elecciones para obtener beneficios y contratos de obras de construcción con gobiernos locales en diferentes distritos del país, con el gobierno central y varias empresas públicas administradas por el Estado.

Recordemos que Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, está actualmente preso a la espera de ser procesado por corrupción y en uno de los cargos presentados por la Fiscalía, fue acusado de recibir sobornos de un consorcio del que formaba parte Odebrecht, por obras en la zona portuaria de Río de Janeiro.

En Colombia, según las investigaciones judiciales, en un periodo comprendido aproximadamente entre 2009 y 2014, Odebrecht efectuó e hizo que se realizaran pagos por más de 12 millones para asegurar contratos de obras públicas. La empresa obtuvo beneficios de más de 50 millones como resultado de esos pagos corruptos.

La constructora fue expulsada del gremio por la Cámara Colombiana de Infraestructura el 16 de enero de 2017. El 14 de enero fue detenido el excongresista del Partido Liberal, Otto Bula, acusado de recibir una comisión de 4,6 millones de dólares por favorecer dicha empresa en la concesión de una carretera. Además, se ha constatado que la constructora había pagado 1,6 millones de dólares para asesorar la campaña de un candidato del expresidente Álvaro Uribe.

Son solo botones de muestra del andar por este mundo de personajes corruptos y empresas que utilizan su carnada para obtener beneficios millonarios.

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