ARM
ARM, la gigante especializada en el diseño y la producción de semiconductores. Foto: Tomada de Andro4all.

Cuando parecía que la situación de Huawei no podía empeorar mucho más, ARM, la gigante especializada en el diseño y la producción de semiconductores con sede en Reino Unido, habría cesado por completo su colaboración con la marca china, impidiendo así el acceso a sus tecnologías de microprocesadores.Tecnologías en las que se basan todos y cada uno de los procesadores HiSilicon Kirin que la compañía monta en sus smartphones.

Según informa el medio BBC, ARM habría instado a todo su personal a “detener todos los contratos activos, derechos de soporte y cualquier compromiso pendiente” con la compañía de origen chino a través de un informe interno, en una medida que sigue a la decisión de Google de bloquear el acceso a nuevas versiones del sistema operativo Android, así como a todas sus aplicaciones excepto a aquellas basadas en la filosofía open source.

En el informe emitido por ARM, se especifica a los empleados la necesidad de romper por completo la colaboración con la marca “de manera educada”, para evitar así cualquier responsabilidad personal por el supuesto incumplimiento de las regulaciones de los Estados Unidos por parte de Huawei.

La medida en cuestión pondría en grave peligro el desarrollo de nuevos microprocesadores bajo la marca Kirin de Huawei, pues la división HiSilicon de la compañía dejaría de tener acceso a las tecnologías licenciadas por ARM.

Según analistas especializados en la materia, teniendo en cuenta la relevancia de ARM en el segmento de los microprocesadores, este sería un golpe para Huawei aún más duro que la decisión de Google. Al fin y al cabo, la compañía ya ha confirmado estar trabajando en su propio sistema operativo alternativo a Android, pero encontrar una alternativa a la tecnología de ARM no será una tarea tan “fácil”.

Si bien esta decisión no debería afectar a la producción de los actuales procesadores del catálogo de la marca como el Kirin 980, y probablemente tampoco a la del próximo Kirin 985 que debería ver la luz a finales de verano junto al Mate 30 –y cuyo desarrollo, por tanto, ya debería haber concluido–, sí que supondrá graves problemas de cara al futuro de Huawei como fabricante de microprocesadores.

Aunque la base de ARM se encuentra ubicada en la ciudad ingresa de Cambridge, su sede fiscal está alojada en Estados Unidos, y una buena parte del desarrollo de sus arquitecturas se lleva a cabo en centrales como la de Austin, Washington o Arizona.

Tras hacerse oficial la noticia, un portavoz de Huawei ha asegurado que “valoran las relaciones cercanas con sus socios, pero reconocen la presión que sufren algunos de ellos como resultado de las decisiones motivadas por cuestiones políticas”, y confían en que esta situación pueda resolverse lo antes posible, con el objetivo de seguir ofreciendo sus productos a los clientes de todo el mundo.

No obstante, a diferencia de lo sucedido después de que Google confirmase haber roto sus relaciones con la marca, Huawei no ha arrojado información sobre las posibles soluciones que la compañía estaría valorando ante este golpe devastador para su división móvil. Porque quizá ni siquiera las haya.

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