EEUU podría utilizar una variedad de estrategias económicas, militares e ideológicas para “sobrepasar y desequilibrar” a Rusia, sugiere abiertamente un nuevo informe patrocinado por el Ejército de EEUU, que ofrece planes para dividir y desestabilizar el país.

El estudio examina “opciones no violentas y que imponen costos” que EEUU sus aliados podrían emplear para debilitar la economía, el Ejército y las estructuras gubernamentales de Rusia. El informe fue realizado por el Centro RAND, una compañía de investigación financiada con fondos federales del Pentágono, informó RT.

Mientras que los funcionarios estadounidenses y los medios de comunicación principales se preocupan constantemente por afirmaciones vagas y no probadas acerca de una supuesta “intromisión” rusa en las elecciones estadounidenses de 2016, el informe aboga por una “injerencia” abierta y por esfuerzos para “sembrar la discordia” dentro de la sociedad rusa.

El informe dice que Rusia sufre de ansiedades “profundamente arraigadas” pero “exageradas” sobre la posibilidad de un “cambio de régimen inspirado por Occidente”. Evidentemente, los autores no han visto la ironía de llamar “exageradas” a esas preocupaciones en un documento dedicado a describir formas específicas para llevar a cabo precisamente acciones de este tipo.

De hecho, el informe agrega que EEUU podría intentar “crear la percepción” entre los rusos de que el gobierno de Putin no está “persiguiendo el interés público” y podría “alentar las protestas nacionales”, lo que podría distraer al gobierno ruso y hacerlo “menos capaz o inclinado a amenazar los intereses occidentales en el extranjero”.

Esta estrategia probablemente no funcionaría, sin embargo, admite el documento, dado que el gobierno de Putin disfruta de una gran popularidad y los rusos poseen, por el contrario, una imagen pésima de la administración norteamericana.

Tras dos años de histeria por la supuesta interferencia rusa, el documento proporciona una visión perturbadora de la ideología del “haz lo que decimos, pero no lo que hacemos” que promueve el excepcionalismo estadounidense.

En el ámbito económico, el informe sugiere medidas como expandir la producción de energía en EEUU para competir con el gas y petróleo rusos e imponer sanciones comerciales y financieras más severas contra Rusia con el fin de “crear tensiones” y “degradar” la economía rusa.

Una idea particularmente maquiavélica incluida en el documento sería que EEUU encontrara formas de alentar a los jóvenes rusos “bien cualificados” para que emigren.

Dicho plan tendría “pocos costos o riesgos” y ayudaría a EEUU a la vez que perjudicaría a Rusia, dice el informe.

Geopolíticamente, el informe indica que EEUU podría proporcionar más “ayuda letal” a Ucrania, pero reconoce que esta opción podría conducir a un “conflicto mucho más amplio”

El aumento del apoyo estadounidense a los terroristas sirios es otra opción, pero podría dar lugar a resultados igualmente desagradables, incluidos perjuicios para los esfuerzos internacionales dirigidos a combatir el terrorismo, admite.

EEUU también podría intentar reducir la influencia rusa en Asia Central y promover levantamientos en estados vecinos y aliados de Rusia. Así por ejemplo, se refiere a actuaciones en Transnistria para expulsar a las tropas rusas de la región, en su mayoría de habla rusa, que se separó de Moldavia después del colapso de la Unión Soviética en 1991, en un gesto no reconocido por los gobiernos occidentales o el moldavo. Los autores se resignan al hecho de que la mayoría de estas opciones serían difíciles de llevar a cabo, podrían resultar costosas para EEUU y puede que ni siquiera tuvieran el efecto deseado.

Militarmente, EEUU podría reposicionar sus bombarderos nucleares y situarlos “a corta distancia de objetivos estratégicos rusos clave” para “incrementar las ansiedades rusas”. Washington también podría comenzar a “desplegar armas nucleares tácticas adicionales” en Europa y Asia con el mismo fin de “aumentar la ansiedad” de Rusia y obligar a Moscú a aumentar su inversión en sus defensas antiaéreas y antimisiles. El desarrollo de nuevos “bombarderos de largo alcance” y de “armas basadas en el espacio” también preocuparía a Moscú, pero aquí los riesgos para EEUU de ser “arrastrados a carreras de armamentos” que podrían ser contraproducentes son elevados, advierte el informe.

EEUU podría aumentar su presencia en las “áreas operativas” cercanas a Rusia, incluido el Mar Negro, aunque sería “muy peligroso” que EEUU opere en esta región durante un conflicto, indica el informe.

En última instancia, el documento se interpreta como una lista de provocaciones que Washington podría llevar a cabo contra Moscú al tiempo que afirma que son simplemente “respuestas defensivas” a la supuesta “agresión rusa” y descarta cínicamente las denuncias rusas contra tales medidas de injerencia estadounidenses como una mera “paranoia”.

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