El 12 de Julio, China respondió con firmeza a la amenaza de sanciones de EEUU por sus adquisiciones del petróleo iraní afirmando que Pekín continuará adquiriendo este petróleo al mismo nivel. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino rechazó las amenazas dejando ver que China está dispuesta a desafiar a EEUU.

El pasado mes, China, el mayor socio comercial de Irán, importó un millón de barriles de petróleo iraní. Para China el comercio con Irán no es solo un tema de seguridad energética o de libertad de comercio, sino de soberanía nacional. Irán, por sus grandes recursos y su posición estratégica privilegiada, ocupa un lugar privilegiado dentro de la política exterior china y esto lleva a la creación de una asociación estratégica entre Teherán y Pekín.

Irán ha condenado la venta de armas estadounidenses a la isla china rebelde de Taiwán, implicándose así directamente en una cuestión sensible para la soberanía e integridad territorial de China. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino denunció en un comunicado las injerencias destructivas de los gobiernos estadounidense y británico en los asuntos internos de China, concretamente en los casos de Taiwán y Hong Kong. El viernes, Sayyed Abbas Musawi expresó el “firme apoyo” de Teherán a la política de “una sola China”, según la cual solo existe un estado único soberano en China, que incluye la isla de Taiwán, y es la República Popular China.

La declaración iraní estuvo motivada por la venta anunciada por EEUU de 2.200 millones de dólares en armas a Taiwán, que incluyen 108 tanques Abrams y 250 misiles antiaéreos Stinger. Este lote de misiles antiaéreos portátiles amenaza el trafico aéreo chino, que es intenso en las proximidades de Taiwán. Pekín ha denunciado este acuerdo como una violación seria de los principios internacionales, del mismo modo que ha denunciado la acción británica de detener un petroleo iraní en Gibraltar con la excusa de que transportaba petróleo para Siria.

En este sentido, la creación de una coalición militar chino-iraní en defensa del derecho internacional, a la que puede unirse Rusia, sería un paso muy útil para desafiar las políticas anti-chinas y anti-iraníes de EEUU y el Reino Unido. Las marinas de China e Irán ha ya comenzado a reforzar su cooperación y la presencia de la Marina china en el Golfo Pérsico es perfectamente imaginable. Del interés de China sería también apoyar a Ansarulá en Yemen con el fin de evitar el control por parte de EEUU del Estrecho de Bab el Mandeb. Los intentos de EEUU de controlar este último, el Estrecho de Ormuz y el Estrecho de Malaca buscan dominar las rutas de importación de recursos energéticos de China, que busca, por su parte, tomar medidas para proteger estos tránsitos. De este modo, según el analista Hanif Gafaru, la política de amenazas y sanciones por parte de EEUU puede llevar a la creación de alianzas dañinas para sus intereses.

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