Delfín Xiqués Cutiño.—El 7 de agosto de 1960 es una fecha histórica para la Revolución Cubana y para los demás países hermanos de la región. Ese día se clausuraba en La Habana el I Congreso de Juventudes, y en horas de la madrugada Fidel anunció, al pueblo de Cuba y al mundo, que la Revolución en uso de sus derechos soberanos nacionalizaba un grupo de bienes y empresas yanquis que llevaban años explotando las riquezas de nuestra Isla.

La trascendental medida respondía a las agresiones económicas que el Gobierno de Estados Unidos utilizaba contra Cuba luego de ser promulgada la Ley de Reforma Agraria.

Los yanquis en aquel momento no comprendían, y hoy día siguen sin querer entender, lo que dijo Fidel esa madrugada: «Si los yanquis intentan destruir la Revolución por la fuerza hallarán no su Guatemala, sino, su Waterloo».

El acto reunió en el Estadio del Cerro (hoy Estadio Latinoamericano), la noche del sábado 6 de agosto de 1960, a más de 35 000 personas en un hermoso espectáculo juvenil.

Fidel llegó sobre las 10:25 de la noche acompañado por Raúl y Vilma, por el presidente Osvaldo Dorticós y por otros ministros. Cuando el Comandante accedió a la improvisada tribuna, se escuchó, dentro y fuera del estadio, una interminable ovación de bienvenida. Minutos después, el Secretario General del Congreso leyó el acuerdo de solidaridad con la Revolución Cubana aprobado en la Asamblea de la Juventud Latinoamericana.

Al filo de las 11:55 minutos comenzó su intervención el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien con firmeza e hidalguía defendió que, en uso de sus derechos soberanos, el Gobierno Revolucionario nacionalizaba, por la vía de la expropiación forzosa, empresas y bienes propiedad de personas naturales o jurídicas estadounidenses.

En la misma medida en que Fidel iba nombrando las empresas o centrales nacionalizados, el pueblo aprobaba con fuerza la decisión con un enérgico ¡Se llamaba!, que era alentado por la voz vibrante de Raúl.

El Comandante también dijo que se le devolvería «golpe por golpe», cada agresión de los yanquis contra Cuba.

En un momento durante su intervención, el líder de la Revolución pierde la voz y la multitud comienza a pedirle «¡Que descanse, que descanse!». Pero Fidel desea continuar… Entonces el pueblo preocupado le reclama a Raúl su presencia.

Raúl al tomar el micrófono dice que Fidel debe cuidarse más. Recuerda que «luchar contra el ejército batistiano, apoyado y sostenido, instruido y armado por los yanquis fue tarea dura, pero más duro fue durante los dos años de guerra civil tratar de separar a Fidel de los combates y la línea de fuego».

Fue nuestro General de Ejército quien dio lectura al texto de la Ley 851 sobre las nacionalizaciones, en la que se argumentan todos los detalles de este legítimo proceso.

Momentos después llega el Che, quien también se suma a la tribuna, y luego de una breve pausa Raúl comenta que le tiene «una mala noticia para el imperialismo yanqui porque puede ser que se le vuelva a ir, pero le está volviendo la voz a Fidel. Vamos a hacer un pequeño esfuercito él y nosotros: él hablando bajito y ustedes haciendo silencio (aplausos), dentro de cinco minutos solamente, mientras vamos a cantar el Himno Nacional dirigido por Almeida».

Fidel regresó y terminó su histórico discurso, en el que brilló con fuerza la defensa de soberanía de la Patria.

FUENTES: PERIÓDICO HOY, AGOSTO DE 1960; REVISTA BOHEMIA, 14 DE AGOSTO DE 1960.

EN CONTEXTO:

  • Las empresas cubanas Corporación Cimex S.A. y la Unión Cuba Petróleo (Cupet) han dado los pasos formales, por medio de sus abogados, para defenderse en una corte federal del distrito de Columbia, en Estados Unidos, ante la demanda presentada por la multinacional ExxonMobil, al amparo del Título III de la Ley Helms-Burton.
  • No es la primera vez, ni es inusual, que entidades cubanas defiendan sus intereses en el sistema judicial estadounidense. Desde 1960, en más de 40 oportunidades así lo han hecho, y han obtenido veredictos favorables en varios casos.
  • Tras la activación del Título III de la Helms-Burton, el 2 de mayo de este año, la petrolera ExxonMobil fue la primera gran corporación en demandar a empresas cubanas ante un tribunal de EE. UU.
  • La Ley Helms-Burton es un instrumento legal y político de la agresión del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, que busca perpetuar e internacionalizar el bloqueo económico, comercial y financiero, así como atemorizar y amenazar a empresarios de terceros países, que legítimamente invierten o mantienen negocios en la Isla.
  • Como han argumentado juristas cubanos e internacionales, esta Ley descansa en muchas falsedades. La más recurrente es que el proceso justo y legítimo de nacionalización, que tuvo lugar en Cuba en la década de 1960, fue de carácter indebido e ilegal.
  • El Estado cubano ha reiterado en múltiples ocasiones que la Helms-Burton es inaplicable en el territorio nacional, y que no le reconoce ni reconocerá efecto jurídico alguno. Por el contrario, promoverá cuantas acciones entienda necesarias para impedir su aplicación, como dicta la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía cubanas de 1996.

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