Sexo, mafia y poder en el gobierno de Estados Unidos (5).

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Whitney Webb.— Cuando en 1951 se reunió el Comité Kefauver, la mafia era un gran problema, equivalente al terrorismo actual. Pero también era una rama protegida de la CIA, que cooptó a organizaciones criminales de todo el mundo y las utilizó en su guerra secreta contra los soviéticos y los chinos. La mafia había colaborado con el Tío Sam, y salió fortalecida y revitalizada de la Segunda Guerra Mundial. Controlaban ciudades por todo el país.

De hecho, poco después de su creación [en 1948], la CIA forjó vínculos con Lansky por iniciativa del Jefe de Contrainteligencia de la CIA, James J. Angleton. La CIA pronto recurriría a la banda vinculada a Meyer Lansky a principios de la década de 1960, como actor en su plan constantemente fracasado de asesinar al dirigente cubano Fidel Castro, demostrando que la CIA mantenía sus contactos con elementos mafiosos controlados por Lansky mucho después de que se hubiera celebrado la reunión inicial con Lansky.

La CIA también tenía estrechos vínculos con socios de Lansky, como Edward Moss, que estaba a cargo de las relaciones públicas de Lansky y que el entonces Inspector General de la agencia, J.S. Earman, calificó de interés para la CIA. Harry “Happy” Meltzer era también otro asociado de Lansky y agente de la CIA. La CIA le pidió que se uniera a un equipo de asesinos en diciembre de 1960.

Además de la CIA, Lansky también estaba conectado a una agencia de inteligencia extranjera a través de Titor Rosenbaum, un proveedor de armas y alto dignatario del Mosad israelí cuyo banco -el Banco Internacional de Crédito de Ginebra- blanqueó gran parte de los ingresos adquiridos ilegalmente por Lansky, reciclándolos en empresas estadounidenses legales.

El periodista Ed Reid, autor de la biografía de Virginia Hill, “The Mistress and the Mafia” (La patrona y la mafia), escribió que Lansky había intentado atrapar a gente poderosa a través del chantaje sexual ya en 1939. Reid alega que Lansky envió a Hill a México, donde sus conexiones en la Costa Oeste habían establecido un tráfico de drogas que más tarde involucraría a la OSS, la predecesora de la CIA, con el fin de seducir a muchos políticos, oficiales del ejército, diplomáticos y funcionarios de policía.

Finalmente, a Lansky se le atribuyó el mérito de haber obtenido fotos comprometedoras del director del FBI J. Edgar Hoover en la década de 1940, que mostraban Hoover en algún tipo de situación gay, según un antiguo compañero de Lansky que también afirmaba que Lansky había dicho a menudo que “tenía pillado a ese hijo de puta”. Las fotos mostraban a Hoover en medio de un intercambio sexual con su viejo amigo, el Subdirector del FBI Clyde Tolson.

Después de un tiempo, estas fotos cayeron en manos del jefe de contrainteligencia de la CIA, James J. Angleton, quien las mostró a varios otros funcionarios de la CIA, entre ellos John Weitz y Gordon Novel. Angleton estuvo a cargo de las relaciones de la CIA con el FBI y el Mossad israelí hasta que dejó la agencia en 1972 y, como ya se ha dicho, también estuvo en contacto con Lansky.

Anthony Summers, ex periodista de la BBC y autor de “Official and Confidential: The Secret Life of J. Edgar Hoover”, argumentó que no fue Lansky, sino William Donovan, el Director de la OSS, quien obtuvo las fotos originales de Hoover y luego las compartió con Lansky.

Summers también declaró que para los gángsters Frank Costello y Lansky, la capacidad de corromper a políticos, policías y jueces era fundamental en las operaciones de la mafia. La forma que encontraron para tratar con Hoover, según muchas fuentes de la mafia, incluía esa homosexualidad. La anécdota muestra que Lansky y la CIA tenían una relación secreta que incluía, entre otras cosas, compartir material adecuado para el chantaje, es decir, la inteligencia.

También es posible que Hoover fuera atrapado por la mafia durante una de los “fiestas de chantaje” de Rosenstiel, donde Hoover estuvo a veces presente junto a miembros prominentes de la mafia. Se dice que Hoover había usado ropa de mujer durante algunos de estos eventos y que la esposa de Meyer Lansky afirmó más tarde que su esposo tenía fotos del ex director del FBI travestido. Además, desde 1939 Hoover mostraba una preocupación inusual por la forma en que el FBI manejaba los vínculos de Rosenstiel con el crimen organizado, el mismo año en que su estrecho colaborador Lansky estaba moviendo los hilos del chantaje sexual por parte de figuras políticas clave.

La palanca de chantaje adquirida contra Hoover y la posesión de pruebas por parte de la mafia fueron citados como un factor importante en la negación de Hoover, a lo largo de varias décadas, de que las redes nacionales de delincuencia organizada eran un problema grave. Hoover afirmó que se trataba de un fenómeno descentralizado y local, por lo tanto fuera de la jurisdicción del FBI. Cuando en 1963 Hoover admitió finalmente la existencia de redes nacionales de crimen organizado, se habían integrado tanto en la infraestructura del país que se habían vuelto intocables.

El consultor parlamentario Ralph Salerno dijo a Summers en 1993 que el descuido deliberado de Hoover por el crimen organizado durante la mayor parte de su carrera como Director del FBI, permitió que el crimen organizado se hiciera muy fuerte en términos económicos y políticos, convirtiéndose en una amenaza mucho mayor para el bienestar del país de lo que hubiera sido si el problema se hubiera abordado mucho antes.

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