En su sitio web la periodista búlgara Dilyana Gaytandzhieva revela (*) que Estados Unidos arma al Califato Islámico en Yemen. Gaytandzhieva publica documentación relativa a los contratistas de armas implicados en el tráfico de armas. Una compleja red internacional en la que participan Serbia, Croacia, Afganistán y Estados Unidos proporciona armas a los terroristas en Yemen, que está en guerra desde 2015.

Fotos tomadas en Yemen de un vídeo del Califato Islámico muestran armas fabricadas por el traficante serbio Krusik y exportadas por Jugoimport SDPR. Las armas fueron compradas por la empresa estadounidense Alliant Techsystems LLC (una filial de ATK Orbital) en nombre del gobierno estadounidense. Fueron encargadas por el ejército estadounidense como parte de la Operación Apoyo Resuelto en Afganistán. En otras palabras, se suponía que formaban parte del entrenamiento y apoyo de Estados Unidos al ejército y la policía afganos cuando fueron enviados a terroristas en Yemen y Siria.

La imagen fija del vídeo del Califato Islámico en Yemen muestra proyectiles de mortero M74 HE de 82 mm, lote 04/18 de la fábrica serbia de armas Krusik, así como un obús de mortero de Bosnia Herzegovina.

El informe de Gaytandzhieva también muestra que las empresas estadounidenses han enviado armas de los mismos fabricantes serbios a Al-Qaeda a través de las bases militares estadounidenses en Croacia y Qatar como parte del programa de entrenamiento y equipamiento del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (USSOCOM) en Siria. Muchas de estas armas han sido identificadas en vídeos de Al-Qaeda y el Califato Islámico en Siria y Yemen.

La financiación de estas entregas de armas la llevó a cabo Sierra Four Industries (Estados Unidos) en nombre del gobierno de Estados Unidos pero el pago fue hecho por la empresa británica Charles Kendall & Partners Ltd. ¿Por qué los contratos del gobierno de Estados Unidos los pagan empresas privadas británicas?

Otro proveedor de armas estadounidense identificado en los documentos es Mil Spec Industries. Suministran armas al ejército estadounidense. En un correo electrónico enviado a Krusik, solicitan que no aparezca el nombre de la empresa en el embarque del armamento. ¿Por qué la empresa no quiere ser identificada? En el documento se mencionan muchos nombres del personal militar estadounidense y se incluyen copias de sus pasaportes. Este descubrimiento es uno de los elementos más importantes del periodismo de investigación de las últimas décadas.

No es de extrañar que ningún medio de comunicación de masas cubriera la historia. En cambio, se nos sigue diciendo que Estados Unidos están luchando contra el Califato Islámico, pero ¿hay alguna razón para creer que Estados Unidos y sus aliados estén luchando realmente contra el Califato Islámico?

El origen del Califato Islámico

El Califato Islámico de Irak y Siria se fundó en 2006 en la prisión estadounidense de Camp Bucca en Irak. Un informe publicado por el periódico británico The Guardian en 2014 reveló que el grupo se formó en la prisión bajo la supervisión de Estados Unidos. En noviembre de 2013 otro informe del mismo periódico afirmaba que Estados Unidos estaba utilizando la Bahía de Guantánamo en Cuba como campo de entrenamiento para los agentes dobles. En clave la prisión se llamaba “Penny Lane”, una referencia a la canción del mismo nombre de los Beatles.

El artículo del Guardian decía: “El mayor temor, recordaban los ex funcionarios del programa, era que un ex detenido atacara a los estadounidenses y luego anunciara públicamente que formaba parte de la nómina de la CIA».

El ejército estadounidense ha utilizado referencias a los Beatles en sus prisiones. Penny Lane es una calle de Liverpool que lleva el nombre de James Penny, un comerciante de esclavos del siglo XIX. Lo que el ejército estadounidense tenía en mente cuando utilizó el nombre clave “Penny Lane” era la transferencia de fondos de los activos de inteligencia militar.

Los Beatles también lanzaron la canción “Strawberry Fields” en 1967, al mismo tiempo que “Penny Lane”. Promueve el consumo de drogas. En las décadas de 1950 y 1960 la CIA organizó programas para probar los efectos de las drogas psicodélicas en la población estadounidense con el fin de evaluar su utilidad para el control social y las operaciones militares. Agentes de la CIA como Timothy Leary promoviron el consumo de drogas entre la juventud estadounidense.

En 2001 Andrew Marshall, director de la Oficina de Evaluación de Red del Pentágono, dijo a la revista Wire que la guerra farmacológica sería un elemento central de la estrategia militar de Estados Unidos en la próxima década. El informe de Armswatch revela que Atlas Air es una de las empresas que operan desde Croacia, suministrando drogas a los terroristas para que corten cabezas en Siria. Trafican con anfetaminas, incluido captagón, para excitar y desensibilizar a los terroristas, alentándolos a cometer atrocidades. Las instalaciones “Penny Lane” y “Strawberry Fields” en la Bahía de Guantánamo, ¿fueron el laboratorio donde se probaron esas drogas con futuros agentes dobles?

Durante la Guerra de Libia de 2011, el coronel Gadafi dijo que los rebeldes de Bengasi eran miembros de Al Qaeda y que consumían drogas. Abdelhakim Belhaj, estrecho colaborador de Bin Laden, fue nombrado comandante de la OTAN en Trípoli tras la caída de Gadafi. Belhaj ya había sido encarcelado por terrorismo y había sido acusado por la Audiencia Nacional de estar en el origen de los atentados de Madrid de 2004, en los que murieron 193 personas y 2.000 resultaron heridas. El ex detenido de Guantánamo, Abu Sofian bin Qumu, también formaba parte de la coalición apoyada por la OTAN contra Gadafi en Libia.

Pero los vínculos del gobierno estadounidense con los terroristas se remontan a mucho tiempo atrás. En octubre de 2010 Fox News anunció que el dirigente yemení de Al-Qaeda, Anwar Al-Awlaki, había cenado en el Pentágono pocos meses después de los ataques terroristas de 2001 en Nueva York y Washington. Funcionarios del FBI dijeron al canal de prensa estadounidense que los funcionarios del Pentágono no estaban interesados en cuestiones de seguridad.

El hecho de que un alto dirigente de Al-Qaeda sea invitado al Pentágono pocos meses después del mayor ataque terrorista de la historia de Estados Unidos, revela que el ejército estadounidense no combate a los terroristas sino que los entrena.

(*) http://armswatch.com/islamic-state-weapons-in-yemen-traced-back-to-us-government-serbia-files-part-1/

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