Cuestión de matemáticas (y otras cosas).

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Lo dicho, el meollo de todo está en Irán. Es el desencadenante de todo lo que está ocurriendo en los últimos meses y, muy probablemente, en los próximos años. Está resultando un hueso muy duro de roer y las bravuconadas, amenazas y otras especies que vemos por ahí no son más que eso, bravuconadas. Cuando Alí Jamenei dijo que Irán no iba a abandonar nunca a sus aliados en Irak, Siria, Líbano y Yemen «porque son esenciales para la seguridad nacional» [de Irán], no hablaba por hablar. Lo demostró Hizbulá hace menos de un mes al responder (y atemorizar) a Israel y ahora lo acaban de hacer los hutíes al atacar refinerías sauditas.

Está claro que Irán no ha sido el atacante, pero también está claro que son los aliados de Irán quienes están actuando en la guerra asimétrica que estamos viendo desde que EEUU decidió retirarse del acuerdo nuclear, hace año y medio, y que cuando Irán dice que nadie venderá petróleo si ellos no lo pueden hacer no habla en vano tampoco.

El ataque ha puesto de manifiesto varias cosas y dejado en el aire alguna pregunta.

La primera cosa que ha puesto de manifiesto es que 70.000 millones de dólares son menos que 15.000 dólares. Habrá que revisar el concepto de las matemáticas. La primera cifra es lo que gasta anualmente Arabia Saudita en armamento, todo estadounidense. La segunda, lo que cuesta uno de los drones utilizados para el ataque.

La segunda es que se vuelve a constatar la absoluta falacia de la superioridad armamentística occidental. Los misiles estadounidenses «Patriot» son una inmensa estafa, ni son capaces de derribar los artesanales misiles que dispara la resistencia palestina ni son capaces de derribar los drones yemeníes. Para curiosidades, solo tenéis que comparar la eficacia del armamento ruso en Siria, los S-300 (aún no utilizados) y los «Pantsir» (sí utilizados) que han logrado hacer impermeable la base de Hmeimin a los ataques con drones de la «contra» siria. Se puede argumentar que son más artesanales que los yemeníes, pero entonces comparad con los palestinos y volvemos a lo mismo: la ineficacia del armamento de EEUU-OTAN. Hoy por hoy, tanto rusos (sobre todo) como chinos están muy por delante en calidad, que no en cantidad.

La tercera es que esos drones sí tienen, sin duda, componentes iraníes. Irán no ha negado que proporciona asistencia técnica a los yemeníes. Por lo que el derribo del avión espía estadounidense es algo más que una simple anécdota: pone de relieve la capacidad militar de Irán. Y si ya entonces eran unos cuantos quienes se tentaban la ropa, ahora son muchos más quienes se preguntan qué pasaría en un hipotético caso de ataque a Irán.

La cuarta es que los hutíes, o sea, los aliados de Irán, han encontrado con facilidad el talón de Aquiles de Arabia Saudita. Y, por elevación, del mundo. Por eso EEUU, la UE y los vasallos habituales han salido en tromba a condenar el ataque. La magnitud de lo sucedido no puede ocultarse, como ocurrió en ataques precedentes y que se zanjaron con la ocultación y la minimización. Aunque los sauditas dicen que la producción de petróleo se recuperará en unos días, no parece probable que lo pueda ser antes de varias semanas. La guerra de agresión contra Yemen lleva ya cuatro años y hasta ahora todo el mundo miraba para otro lado. Ya no es posible.

En cuanto a las preguntas, solo hay que hacerse una: a quién beneficia, más allá de los yemeníes. Yemen es hoy un territorio en ruinas, con una hambruna gigantesca y con epidemias sanitarias a gran escala. Este no ha sido el primer ataque contra instalaciones petrolíferas del país agresor, pero sí el más devastador y determinante. Yemen está ahora encima de la mesa.

Siendo malo, que lo soy, uno de los beneficiarios es Rusia. Habiendo quedado de forma palmaria la ineficacia de los «Patriot» estadounidenses, imagino a todos los países del mundo haciendo cola para comprar el S-300 y/o el S-400 ruso. Vamos a ver entro de poco cómo no son solo Irán, China, India o Turquía quienes lo compran, sino otros países considerados «amigos» de EEUU. Cuestión de eficacia y no solo, que también, de matemáticas.

Otro de los beneficiarios es el régimen fascista de Israel. Si el sádico Netanhayu anunció la anexión de Cisjordania en caso de ganar las elecciones, ahora este plan se convierte en objetivo prioritario porque no puede dejar que se fortalezca aún más el vínculo entre Hamás e Irán. No hay más que leer los medios de propaganda sionistas para ver una ecuación simple: Irán=Hizbulá, Irán=hutíes, Hizbulá=Hamás. Aunque los sionistas insisten en que los drones no han salido de Yemen sino de Irak, se afirma que «esta operación lleva la firma del general iraní Qassem Soleimani», el gran enemigo. Por lo tanto, hay que darse prisa para anular el margen de maniobra que pueda tener Irán con los palestinos, de ahí que se haya anunciado tanto esa anexión de Cisjordania como que se haya publicado lo que sería el mapa de Palestina según el famoso, y truncado por ahora, «acuerdo del siglo» diseñado por EEUU a instancias de Israel. Lo blanco serían las colonias y carreteras, que quedarían en manos de Israel en Cisjordania. Así que aquí tenemos la ecuación para los palestinos: o anexión total o que acepten las migajas.

Más beneficiarios: la moribunda UE, aún incapaz de sustraerse a las presiones de EEUU y sin poner en marcha el famoso INSTEX (supuestamente operativo desde julio pero que aún no ha realizado operación alguna), el acuerdo que permitiría las transacciones financieras con Irán. Arabia Saudita acaba de demostrar su debilidad, así como EEUU, por lo que cada vez es más imperativo buscar o asegurar un suministro alternativo. Hay que recordar que Irán ha dado un nuevo plazo de dos meses para no dar nuevos pasos para alejarse del acuerdo nuclear, algo que ya ha hecho en tres ocasiones y siempre apegándose a la letra de dos artículos de ese mismo acuerdo.

Por supuesto, Irán. Está demostrando una firmeza y una dignidad sorprendente, algo que no ha pasado desapercibido para China ni para Rusia. Los dos acaban de firmar sendos acuerdos comerciales con los persas y eso supone un importante colchón de seguridad para Irán. Del acuerdo con China ya os hablé, del acuerdo con Rusia hay que mencionar dos por un equivalente a 1.800 millones de dólares (que no será en esta moneda, sino en rublos) en la industria energética y otro que se está negociando por un equivalente de 10.000 millones más en el sector petrolero.

E, incluso, EEUU se verá beneficiado porque el aumento del precio del barril, como ha ocurrido, implica un aumento sustancial del dólar. Esta es la clave del por qué tanto Trump como Pompeo han intentado militarizar rápidamente la cuestión amenazando a Irán y anunciando grandilocuentemente que ponen a disposición del mundo sus reservas de petróleo para paliar la pérdida que supone en barriles sauditas el ataque. Cuanto más amenaza haya de guerra, más sube el barril y más se valoriza un dólar en capa caída.

El Lince

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