El portavoz de las Fuerzas Armadas de Yemen, general Yahya Sari

El Ejército de Yemen ha advertido a los extranjeros en Arabia Saudí que abandonen las plantas de procesamiento de petróleo de Aramco, diciendo que ellas son todavía un objetivo y que pueden ser atacadas en “cualquier momento”.

La advertencia se produjo después de que Ansarulá y sus aliados en el Ejército yemení desplegaron hasta 10 drones para bombardear las instalaciones petroleras de Abqaiq y Jurais administradas por la compañía petrolera estatal saudí antes del amanecer del sábado.

Según fuentes saudíes, la mitad de la producción petrolífera saudí ha quedado paralizada por el ataque, que provocó incendios en ambas instalaciones.

El portavoz de las Fuerzas Armadas de Yemen, general Yahya Sari, dijo en un tuit el lunes que los ataques en la región oriental del reino fueron llevados a cabo por drones con motores normales y a reacción.

Dijo que Arabia Saudí debe detener su “agresión y bloqueo a Yemen”.

Otros responsables yemeníes rechazaron las afirmaciones de que el país es incapaz de llevar a cabo por sí solo el tipo de ataques, que atacaron dos instalaciones en el corazón de la industria petrolera de Arabia Saudí.

Mohammed al Bujaiti, miembro del Consejo Político Supremo de Yemen, prometió que las fuerzas yemeníes continuarán golpeando a la industria petrolera saudí hasta que el reino termine su guerra mortal contra Yemen.

El ataque sin precedentes interrumpió más de la mitad de la producción de crudo saudí, osea el 5% del suministro mundial, lo que llevó a los funcionarios saudíes y estadounidenses a reclamar sin ninguna evidencia que probablemente se originó en Iraq o Irán.

Bujaiti dijo a la agencia de noticias Tasnim de Irán que culpar a los ataques de otros países muestra “cobardía” de los saudíes y estadounidenses en lo que se refiere a su negativa a reconocer la realidad del poder militar de Yemen.

“Arabia Saudí declaró la guerra contra Yemen con el argumento de que nuestro inventario de misiles representaba una amenaza para su seguridad”, dijo. “Hoy nos sorprende ver que cuando golpeamos instalaciones petrolíferas saudíes, exoneran a Yemen de realizar estos ataques y acusan a otros de haberlos hecho”.

El secretario de Estado de EEUU, Michael Pompeo, culpó rápidamente a Irán por los ataques, alegando que no había evidencia de que los drones hubieran partido de Yemen.

Bujaiti se burló de esta declaración y dijo que Washington recurrió a esa retórica para ocultar el hecho de que sus radares simplemente son incapaces de rastrear los drones yemeníes.

“Los radares de EEUU y Arabia Saudí no pueden interceptar los drones yemeníes. Si pudieran interceptarlos, los habrían derribado”, argumentó.

Bujiati dijo que el hecho de que Pompeo no presentara pruebas para corroborar sus alegaciones mostró que la estrategia estadounidense está “en bancarrota” tanto política como militarmente.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Musavi, desestimó las acusaciones de Pompeo como “comentarios ciegos e infructuosos” que no tenían “sentido”.

El canciller iraní, Mohammad Yavad Zarif, también respondió a Pompeo, diciendo que EEUU había fracasado en su campaña de “máxima presión” y que ahora estaba recurriendo al “máximo engaño”.

Bujiati dejó en claro que los huzíes solo dejarán de atacar a Arabia Saudí una vez que el régimen saudí abandone su agresión contra Yemen y beneficie así a su propio pueblo.

“Terminar la guerra ahora ya no es un interés compartido de Yemen y Arabia Saudí. Más bien, beneficia a los saudíes más que a Yemen porque Yemen no tiene mucho que perder”, dijo. “Sin embargo, estamos presenciando la terquedad de Arabia Saudí porque es EEUU quien decide por ellos”.

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