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China y Rusia han vetado una resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) que demandaba un alto el fuego en la provincia siria de Idlib.

La resolución, impulsada por Alemania, Bélgica y Kuwait, instaba a todas las partes a cesar el fuego a partir del mediodía del 21 de septiembre, con el objetivo de “evitar un mayor deterioro de la ya catastrófica situación en Idlib”, provincia situada en el noroeste de Siria y considerada el último bastión de los terroristas en el país árabe.

La propuesta, sometida el jueves a votación en el CSNU, recibió el veto de Rusia y China, que a su vez solicitaron que la tregua no se extendiera a las operaciones antiterroristas en Idlib.

El representante ruso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Vassily Nebenzia, criticó que la resolución en cuestión buscaba amparar a los grupos terroristas en Idlib.

“Desafortunadamente, el contenido del proyecto y su desarrollo pone claramente de manifiesto el verdadero propósito de nuestros colegas: salvar a los terroristas internacionales atrincherados en Idlib de la derrota completa y presentar como culpables a Rusia y Siria”, declaró Nebenzia, citado por la agencia rusa de noticias TASS.

Asimismo, el diplomático ruso explicó que “la línea divisoria” que “no permitió” a Moscú ni a Pekín apoyar la iniciativa fue “la desatención de los autores de la necesidad de luchar contra los terroristas”.

Durante la misma sesión, Moscú y Pekín presentaron una resolución alternativa, la cual proponía un alto el fuego en Idlib a partir de la medianoche del 20 de septiembre que excluía las operaciones contra los grupos terroristas. El proyecto chino-ruso tampoco fue aprobado en el Consejo.

A este respecto, el representante permanente sirio ante las Naciones Unidas, Bashar al-Yafari, denunció que ciertos miembros del CSNU politizan la situación humanitaria en su país, y la utilizan como una herramienta para desestabilizar la seguridad de Siria.

El Ejército sirio, apoyado por Rusia, ha intensificado sus operaciones en Idlib desde el 5 de agosto, cuando el Gobierno de Damasco dio por terminada la tregua decretada en esa provincia, que permanece casi en su totalidad controlada por los terroristas del Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham) y otras bandas armadas.

La intensificación de las ofensivas sirias se produjo, de hecho, por las constantes violaciones de los terroristas del acuerdo de Sochi, sellado en septiembre de 2018 por Rusia y Turquía, que establecía la creación de una zona desmilitarizada entre los extremistas y las fuerzas sirias en esa región.

Después de finalizada otra tregua que Damasco había anunciado a finales de agosto, el Ejército sirio retomó el 8 de septiembre sus operaciones en Idlib y, desde entonces, ha cosechado grandes logros ante los terroristas, cuya presencia pronto será desterrada del país, conforme ha prometido Bashar al-Asad, presidente de Siria.

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