M. CARACOL. Golpe de Estado en Francia

Corren malos tiempos para los pueblos de Europa, pero también para el reformismo socialdemócrata que prometía garantizarles un futuro mejor. Macron ha perdido dos elecciones seguidas este verano pero, aun así, se siente legitimado para negarle al pueblo francés el derecho a ser gobernado, si así lo decide, por un partido de izquierdas. Incluso aunque este sea moderado y no ponga en cuestión el marco del “proyecto europeo”.