“Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase”.
— V. I. Lenin
Cada vez que leo algún manifiesto político, artículo periodístico o tesis intelectual intento encontrarle sentido en el marco de mis intereses de clase. ¿Que cuáles son esos intereses? Los del proletariado, en mi caso: que la economía del país beneficie a toda la sociedad y no solo a una fracción explotadora, que la salud pública se mantenga como un derecho y una obligación del estado socialista, lo mismo en el caso de la educación, sin que pierda jamás su rol en función de la clase social en el poder, que la cultura esté al alcance de todos y no de élites y que aporte además a los intereses colectivos, que la práctica del deporte se pueda mantener también como un derecho de todo el pueblo y no como un privilegio de clase, así podría estirar mi lista como un chiclet.
Fue mucho lo que se conquistó para la clase trabajadora y si los trabajadores no defendemos nuestra revolución volverán los explotadores, con su conciencia de clase intacta, volverán los burgueses a recuperar sus propiedades con todos sus privilegios de clase incluidos, volverá la ignorancia, la verdadera cultura se tornará privilegio de los pudientes, volverán los clubs exclusivos para la gente de «bien» (de bien inflada la billetera y de piel Clarita como le gustaba a nuestra criolla burguesía), en fin no regresaría una parte glamorosa del capitalismo subdesarrollado sino que retornaría con todos sus males y sus vicios, con su sentido neocolonial profundamente injusto, contra eso luchamos compañeros proletarios, no solo contra el bloqueo que es la herramienta de agresión económica para que volvamos a entrar por el «aro».
(De su muro de Facebook)