Alonso Gallardo*.— Recientemente hice una introducción política interna a una aportación realizada a la propuesta de estatutos oficial de la Corriente Sindical de Izquierda, fruto de un proceso nacido después de varias derrotas jurídicas ante desavenencias internas, más provocadas por personalismos y despolitización que por diferencias políticas y a las que se debe sumar las intromisiones externas. La introducción es una reflexión, sobre la obligada dependencia de los estatutos y la organización a la línea política sindical estratégica, prioridades en la táctica, programa, objetivos y todo ello, con una visión del lugar que ocupa dentro del movimiento obrero y el campo popular asturiano y español, que por su afectación al grueso del sindicalismo de clase muy dependiente de un identitarismo que nos divide y parcializa en la lucha nacional contra el capital; hago público para su debate.
Comenzar explicando que existe una dificultad para una aportación, al faltar un desarrollo mínimo de una propuesta de trabajo política y sindical de la CSI de la que partir, aunque fuese parcial. Que seamos un sindicato de clase sociopolítico, el cual de por sí ya debiera explicar el resto ismos que nos adjudicamos, que lucha por la defensa de los intereses de la clase trabajadora y contra todo tipo de injusticias, eso no explica el marco desde donde va a generarla, ni la táctica a desarrollar para lograr los objetivos genéricos que conllevan implícitos los expuestos en la propuesta de Estatutos, alguno de carácter estratégico; cuestión fundamental para definir una estructura organizativa que sirva al logro de los objetivos planteados. Si solo fuera de respuesta a las injusticias y movilizarse y luchar para responder, como asociación sindical solo necesitaríamos una asesoría jurídica con una plantilla de abogados, asesores y la asamblea local, porque es el funcionamiento del movimentismo social pero como un sindicato de clase sociopolítico que lucha por la emancipación de la clase trabajadora y el socialismo, necesita un marco superior que sitúe las prioridades de la intervención, formas de lucha, propuestas, programas y alianzas de clase a nivel nacional. También en el ámbito institucional local, regional y nacional.
Primero una explicación a esto; lo que diferencia a un sindicato de clase del movimentismo social basado en identidades individuales de género o nacionalidad, es que representa un proyecto sindical que sitúa una alternativa de sociedad para el conjunto de la clase trabajadora, que además desarrolla una línea alternativa política y sindical independiente de la clase dominante, la patronal y de otros sectores, diferenciándose del resto de las clases sociales para igualarse al grueso del bloque obrero y popular alternativo al capital, el cual se conforma con el conjunto de las fuerzas políticas de la clase obrera, donde la CSI como fuerza sindical de clase revolucionaria no solo debe estar representada, sino que debido a la debilidad y división de la izquierda obrera debe ser un instrumento de trabajo para su unidad, para conformarla como plataforma alternativa de poder obrero y popular a la clase dominante. La primera opción expuesta nos dejaría como un pollo sin cabeza en las respuestas a los golpes del capital, dándolos según los vemos venir y la segunda obliga a una disciplina, de ahí la necesidad de los estatutos y de tener una línea político-sindical propia independiente del enemigo de la clase trabajadora: la oligarquía financiera. Desarrollando un discurso trasversal e inclusivo en cada situación y momento de la problemática concreta de la mujer, ecológica o de lucha por la paz. Bajo la condición de autonomía organizativa y política del conjunto de las fuerzas políticas de la clase obrera, de la que ideológicamente formamos parte por ser todos de la misma clase.
Ser de izquierda y ponerse al servicio de la clase trabajadora, implica ser marxista y en los tiempos que corremos debemos ser leninistas, porque sino, difícilmente acertaremos situar ante nuestra clase al enemigo principal del pueblo trabajador, en este proceso final que estamos viviendo de colapso del capitalismo de libre mercado monopolizado por sobreproducción y competencia del Sur Global, países que componen el BRICS y por China y Rusia en particular, tal como lo sitúa Andrés Piqueras en su libro «De la decadencia de la política en el capitalismo terminal«. Nos lo cuenta resumido. <«Con el dinero mágico» y los tipos de interés tendiendo a cero, los Estados han rescatado a las Grandes Empresas y a la Gran Banca en quiebra, o, en general, han transferido dinero al circuito bancario-empresarial. Este a su vez re-presta ese dinero a los Estados, con el cual éstos realizan ‘salvatajes’ (a menudo de sus mismos prestamistas) y parcialmente generan una demanda civil (infraestructuras, obras, servicios…) cuya base es también ficticia. Al mismo tiempo, tienen que volver a pedir préstamos a los mismos prestamistas (o similares) para pagarles sus deudas anteriores a sustanciosos intereses, y poder seguir haciendo como que la economía funciona (más inversiones estatales, más ‘salvatajes’, más subvenciones y programas de ayuda…), a costa de un monumental trasvase de riqueza pública hacia el beneficio privado. Con la deuda realmente pagada por el Estado, las empresas y Banca recompran (a veces a través de filiales y tapaderas «off-shore») sus propias acciones, cuyo ‘valor de bolsa’ sube (ficticiamente) porque se supone que alguien la está comprando, y todo muestra que las finanzas «van bien». A través de ese dinero financiero ficticio las corporaciones empresariales y la Banca se apropian de recursos físicos y sociales reales, bienes públicos y riqueza ecológica real, También endeudan a la propia sociedad, porque el dinero ficticio re-prestado a particulares es una deuda real para estos, que se transforma a menudo en desahucios, embargos, empobrecimiento y desempleo, generaciones de jóvenes perdidas…, dado que los particulares no son «rescatados»>. Este es el demencial estado de un sistema capitalista que en su colapso final pretende llevarse consigo a toda la humanidad.
Sistema que en su crisis por la pérdida de hegemonía provoca el caos y la guerra, para derrotar a los que la oligarquía imperialista yanqui-occidental consideran sus principales enemigos, veamos como lo cuenta <«tanto las fuentes energéticas como la economía productiva ya no están en el Eje Anglosajón (anglo-estadounidense) que desde 1700 controla el Sistema Mundial, sino en Asia, y sobre todo en el eje chino-ruso, a partir del momento en que Rusia recobra también su papel internacional como potencia (energético-espacial), en un proceso difícil y todavía incompleto pero que ya marca una clara guía de re-soberinización. China sobre todo, pero poco a poco aunque parcialmente también Rusia, trazan las dos únicas contra-dinámicas de recuperación de la territorialidad político-estatal frente al desenvolvimiento global (globalización) del capital degenerativo. China, como potencia emergente, está intentando construir una forma de internacionalización que comienza a despegarse de la actual globalización del capital, por lo que en vez de estar basada en el desenfreno financiero, la especulación, la rapiña de recursos mundiales, la multiplicación de recortes sociales y planes de ajuste, corrupción como vía privilegiada de beneficios, «paraísos fiscales» y capital ficticio, busca proporcionar un entramado energético-productivo y comercial multipolar (lo cual no quiere decir que algunos de aquellos rasgos no estén presentes también en su expansión económica, lo que pasa es que no alcanzan ni de lejos el papel preponderante que tienen en el capitalismo degenerativo actual.)»> Esta es la base económica que explica la crisis global y colapso del capitalismo de “libre” mercado monopolizado y motivos del actual estado de preguerra y caos total que puede arrasar el planeta.
Tener prioridades en la intervención sindical implica saber que como sindicato de clase, somos la primera trinchera de lucha de la clase trabajadora en el centro de trabajo o rama de producción o servicios, es decir, que es el lugar donde la contradicción principal capital trabajo choca en contacto directo entre patrón y obrero, base de la economía del sistema capitalista y lugar que marca el poder de la clase trabajadora, con capacidad de controlar la propiedad privada del capital de los medios de producción mediante la huelga o la ocupación, en la negociación colectiva individual de empresa, colectiva de ramo o luchas defensivas. De ahí nace la prioridad de las secciones sindicales de centro de trabajo o rama, a lo cual debemos añadir la acción sindical diaria en la obligación empresarial de la aplicación de la Ley en el convenio, la salud laboral, despidos o contratación, que ante la falta de sindicatos de clase la patronal la incumple. También es fundamental para el sindicato entender la acción sindical fuera de todo corporativismo, porque solidaridad y unidad es un todo que, cuando en la lucha concreta de centro de trabajo o rama llega a un límite, la ejecutiva comarcal debe tomar posición y organizar la respuesta colectiva y solidaria del conjunto de la rama y la localidad, de ahí las estructuras comarcales y la regional. Pero también somos un sindicato sociopolítico que trabaja por la conformación de un bloque obrero y popular, que interviene para generar fuerza política de izquierdas desde las estructuras del Estado burgués, conscientes de que los derechos del estado de bienestar público y las libertades de la clase trabajadora tanto en los centros de trabajo y en la calle, dependen de la correlación de fuerzas y de la representación política de sus aliados naturales en las instituciones del Estado, y que así será hasta que una hegemonía de clase consiga una mayoría que transforme todas las estructuras enquistadas en el estado del poder burgués, en un poder del estado al servicio de clase trabajadora y el pueblo español.
Solo si los representantes políticos y sindicales de la clase obrera, son capaces de iniciar un camino político independiente del resto de clases sociales bajo una línea política unitaria, que confronte con la del capital dando la batalla desde los lugares que trabajamos, vivimos y estudiamos y que en lo diario y cotidiano lo refrende ante la clase obrera, sentaremos la senda de la lucha por la hegemonía ideológica, política y cultural en el seno de la clase obrera y del cambio de la correlación de fuerzas, para la creación de las condiciones de patear el tablero político del estado español, para transformar su carácter de Estado burgués. Y todo esto está escrito en la historia de las experiencias victoriosas del movimiento obrero y comunista internacional y sobre todo de sus derrotas.
* Militante comunista asturiano y de la CSI



