
Escudo social, justicia social, casi todo es mentira.
La administración pública obliga o anima a mentir a los ciudadanos en muchas ocasiones del modo más absurdo. Es un sin sentido, como si falsear la realidad fuese el objetivo y decir la verdad un pecado o una falta grave a la convivencia dentro de un sistema basado en el amiguismo y la injusticia.
En este sentido desgraciadamente casi da igual quien gobierne, la derecha o la socialdemocracia.
Parece como si políticos y legisladores viviesen en un mundo o realidad alternativa, o más bien que a ninguno les importamos un carajo y solo les interesa hacer anuncios, publicidad gratuita donde nunca cuentan la letra pequeña que en muchas ocasiones es lo mismo que mentir
Esta forma de actuar es realmente frustrante y abre las puertas a la ultraderecha por incoherencia, hablar mucho y hacer poco es algo que el votante de izquierdas no perdona, la izquierda son hechos y no palabras.
Supongo que hasta que uno pierde la salud no ve la realidad o no es del todo consciente del despropósito y la falta de empatía del INSS y toda la administración pública en general.
Necesitamos medidas radicales en el sentido de que ser radical es ir a la raiz de los problemas.
Ejemplos hay muchos o todos; necesitamos una verdadera derogación de la reforma laboral y no un simple maquillaje, necesitamos que se hagan seguimiento de las medidas anunciadas para que no sean papel mojado, necesitamos un control de precios y el fin de la especulación sobre productos básicos, energía, combustibles, o vivienda.
Necesitamos políticos que traten de ser útiles a la sociedad y no populares, partidos políticos que trabajen para el pueblo y no para defender los intereses de las élites económicas, necesitamos políticos valientes que luchen por una vida mejor para todos y no por una vida mejor para ellos.
Sinceramente la cosa pinta mal y va a peor, pero la ultraderecha crece no por lo que hace, o por lo que dice, crece porque otros no hacen lo que dicen y porque la izquierda ha sido dinamitada desde dentro por traidores.
Una pena que se hagan tantos anuncios relacionados con la justicia social y lo que llaman «escudo social» y en la práctica todo quede en nada porque no se hace ningún seguimiento y se legisla sin conocer la realidad, o sin que les importe, o que la letra pequeña o la burocracia las convierta en anuncios publicitarios sin recorrido.
Una lastima que no se den cuenta que la realidad que vive el pueblo no mejora con anuncios y que cuando el pueblo se siente engañado y decepcionado el fascismo tiene un buen caldo de cultivo y un terreno abonado donde sembrar odio.
André Abeledo Fernández





