

“La práctica de la revolución vietnamita demuestra que cada logro del país ha estado asociado a etapas en las que las políticas acertadas se han traducido en resultados tangibles, siendo la implementación el eslabón clave de todo el proceso”, subrayó el secretario general del PCV y presidente de la República.
En declaraciones a la prensa, To Lam enfatizó la necesidad de renovar de forma enérgica los métodos de liderazgo, reforzar la disciplina en la ejecución, elevar la calidad del trabajo político e ideológico, y fortalecer las labores de inspección y supervisión para implementar con rapidez y eficacia la Resolución del XIV Congreso del PCV.
Respecto a este último documento rector señaló que constituye la síntesis de la inteligencia, la voluntad y la aspiración de progreso de toda la nación y su verdadero valor solo se pone de manifiesto cuando se lleva a la práctica mediante acciones decididas, coordinadas y eficaces.
To Lam admitió que en la actualidad el principal “cuello de botella” no radica en la falta de lineamientos, sino en la capacidad de traducirlos en transformaciones concretas del desarrollo.
La eficacia de la gobernanza nacional, la disciplina administrativa y la calidad de la ejecución de políticas en algunos ámbitos aún distan de las exigencias del desarrollo del país, señaló.
En ese sentido insistió en que “el espíritu rector de este mandato es claro: convertir la voluntad en acción y las decisiones en resultados; decir es hacer, y es necesario hacer de inmediato y correctamente, con determinación, hasta el final y con resultados tangibles”.
El líder partidista avizoró que los próximos cinco a 10 años serán decisivos para los objetivos estratégicos del PCV y de la nación, por lo que cualquier dilación, evasión de responsabilidades, inercia en viejos métodos de trabajo, o actitudes de dependencia podría tener un costo elevado: la pérdida de oportunidades de desarrollo para todo el país.
En este contexto, afirmó, la consigna es inequívoca: dar un giro firme de la “conciencia correcta” a la “implementación eficaz”, de la “formulación de lineamientos” a la “generación de productos y resultados reales”.
Refiriéndose a cómo eliminar los “cuellos de botella”, indicó que lo primero es renovar el pensamiento y la forma de la implementación, para lo cual se necesita revisar y perfeccionar de manera decidida el sistema jurídico, los mecanismos, procesos y procedimientos, a fin de eliminar todos los obstáculos.
En segundo lugar, añadió, es fundamental cambiar los criterios de evaluación y no medir el desempeño por el volumen de informes o el número de reuniones, sino a partir de resultados concretos de desarrollo, el cumplimiento de plazos, el impacto social y en el nivel de satisfacción de ciudadanos y empresas.
También es necesario continuar la reorganización del aparato institucional hacia una mayor eficacia y eficiencia, vinculada a la renovación del método de liderazgo del Partido, así como definir con claridad objetivos, plazos, responsables, recursos y mecanismos de supervisión y control de todos los programas, proyectos y grandes iniciativas.
“Solo así será posible superar definitivamente la brecha entre la orientación política y su ejecución, y evitar situaciones en las que el impulso se diluye en los niveles inferiores o queda bloqueado en la práctica”, recalcó To Lam.





