Trump confunde la destrucción, el genocidio y el desastre con la victoria.
Ahora el loco Trump ordena bloquear el estrecho de Ormuz tras fracasar en las negociaciones con Irán en Pakistán.
El anuncio supone que los países que tenían autorizado el paso por el estrecho se verán perjudicados si Trump logra materializar sus amenazas. El mensaje es claro: si Estados Unidos no tiene el control, ningún país lo tendrá, o para mí o para nadie, si no puedo ganar haré que todo el mundo pierda.
La Guardia Revolucionaria de Irán ha asegurando que cualquier buque militar que intente aproximarse al estrecho será catalogado como una violación del alto el fuego, por lo que cualquier agresión será respondida con firmeza. Según un comunicado difundido por la prensa iraní, el estrecho está «abierto al paso seguro de buques no militares de conformidad con la normativa específica».
Trump es un personaje mediocre que se ha rodeado de un gobierno de mediocres y comienza guerras ilegales si objetivos claros y sin planes para el día después.
El tirano de Washington no ha conseguido ninguno de los objetivos que se marcó y ha terminado provocando un desastre en la economía mundial.
Trump es incapaz de reconocer el error de atacar a Irán, fuese o no engañado por su compinche israelí, Benjamín Netanyahu, trata de distraer al mundo de ese monumental desastre, acusando a los aliados de no haberle ayudado.
Donald Trump criticó duramente al papa León XIV en Truth Social, con una declaración en donde afirma que el pontífice es “débil contra el crimen” y “terrible para la política exterior”.
Trump también ataca a sus ‘influencers’, la guerra en Irán ha desatado una crisis en el mundo MAGA. Trump arremete públicamente contra varios famosos ultraconservadores que le ayudaron a ganar la elecciones y que ahora han pedido que sea inhabilitado por su gestión del conflicto bélico contra Irán.
Trump es el ignorante señor de la guerra que se ha dejado engañar por el genocida Netanyahu para pelear la guerra de Israel y llevar a la humanidad a una crisis económica y al borde del precipicio del desastre nuclear.
André Abeledo Fernández

