
Durante el apogeo de las protestas, fuentes oficiales denunciaron que el carácter violento de las manifestaciones fue protagonizado por extranjeros infiltrados relacionados con Estados Unidos e Israel.
La detección ocurrió en lo que el parte identifica como su «escondite», en una zona del Teherán profundo.
Las autoridades iraníes denunciaron que en las protestas de enero pasado, iniciadas en el bazar de esta capital en tono pacífico por la devaluación del rial, la divisa nacional, se extendieron a otras ciudades y degeneraron en ataques contra edificios gubernamentales y choques armados con los agentes del orden que causaron la muerte de un número sin certificar por fuentes oficiales.
De manera oficiosa, la cifra oscila entre tres mil y seis mil muertos, manifestantes y agentes del orden incluidos.
Desde el inicio de los choques callejeros, el gobierno de la República Islámica decretó el bloqueo de la internet, que aún persiste, a pesar de que días atrás funcionarios gubernamentales aseguraron que la calma reina en el país.

