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“La CGT llegó a esta movilización con retardo. En 2016 hubo una demanda de paro nacional en la Argentina y la Confederación no se hizo cargo porque primó el acuerdismo con el Gobierno. Lo hicieron ahora porque luego de un año con caída de la actividad económica, deterioro del poder adquisitivo de los salarios, destrucción del empleo privado como consecuencia de la apertura y favorecimiento del ingreso de producción importada en detrimento de la local, la CGT continuó con el plan de lucha que le reclamaba un parte importante del sector de trabajadores”, dijo a Sputnik Claudio Lozano, economista y político argentino, exdiputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires.

Para él, 2017 comenzó con un “cocktail lamentable” del Gobierno en el que se combinaron “endeudamiento, ajuste y corrupción”. Además advirtió que propuesta del Gobierno en la convocatoria para lograr acuerdos salariales fue una “provocación a la sociedad”.

“Esta es la respuesta que merece el Gobierno por su pésimo año pasado y comienzo del 2017 que ha sido prácticamente un cocktail de endeudamiento, ajuste y corrupción. En apenas un mes y medio esta administración tomó cerca de 18.000 millones de dólares de nuevo endeudamiento, puso en marcha aumentos en las tarifas de luz, agua, combustibles, peajes. Todas cosas que empeoran el bolsillo popular, con acuerdos salariales con un techo del 18%, cuando las estimaciones indican que la inflación es del 23%”, explicó.

Durante la marcha los gremios, organizaciones sociales y agrupaciones de izquierda protestaron frente al Ministerio de Producción contra los despidos y la apertura de importaciones. Hacia el final del acto, la central obrera convocó a un paro nacional de 24 horas para fines de marzo o principios de abril.

Al terminar su análisis Lozano indicó según los últimos datos publicados en diciembre de 2016, en Argentina hay “46.000 puestos de trabajo menos en el sector privado de los que había en 2015”.

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