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Hoy hace 56 años que la sentencia de victoria cristalizó en las arenas de Playa Girón frente a la agresión imperialista y en defensa de la Revolución Socialista, con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al frente de las acciones en el teatro de operaciones

Oscar Sánchez Serra
oscar@granma.cu

Hace exactamente un año el invicto Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, nos dejaba cual testamento y convocatoria política que «… si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos».

Y a renglón seguido Fidel les expresaba a los pueblos del planeta, como José Martí el 18 de mayo de 1895 hablaba de la importancia de la independencia de Cuba: «A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos transmitirles que el pueblo cubano vencerá».

Hoy también hace 56 años que esa sentencia de victoria cristalizó en las arenas de Playa Girón frente a la agresión imperialista y en defensa de la Revolución Socialista, con él al frente de las acciones en el teatro de operaciones.

En esta fecha, un calendario atrás, el General de Ejército Raúl Castro Ruz clausuraba el 7mo. Congreso del Partido.

«Considero conveniente recordar que el proceso de actualización del modelo económico que iniciamos desde el 6to. Congreso no es una tarea de uno o dos quinquenios. El rumbo ya está trazado». Recordaba entonces que los próximos cinco años serían definitorios para garantizar «el tránsito paulatino y ordenado de las principales responsabilidades del país a las nuevas generaciones, proceso de especial trascendencia que esperamos ejecutar y concluir con la celebración del 8vo. Congreso en el año 2021».

De esos cinco años estos primeros 12 meses muestran las razones en las que se asienta la defensa de nuestro socialismo.

A finales del 2015 las limitaciones financieras a causa de la disminución de los precios de los principales rubros exportables y las afectaciones en las relaciones de cooperación con otros países presagiaban, como fue, una situación compleja para la economía. En julio del pasado año Raúl informaba del agravamiento en los suministros de combustibles y la agudización de las tensiones financieras, lo que llevó al decrecimiento del Producto Interno Bruto hasta el 0,9 %.

Sin embargo, los cubanos bajo la dirección de su Partido y al amparo de su socialismo seguimos disfrutando de servicios sociales gratuitos –educación y salud para toda la población–, no hubo un regreso a los apagones de los inicios de los noventa, y continuó el proceso de actualización del modelo. Todo eso con el mismo cruel y anárquico bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, que no ha disminuido ni un ápice y todavía sin poder realizar transacciones internacionales en dólares estadounidenses, lo que impide llevar hacia adelante muchos e importantes negocios en perspectiva.

Como si las pruebas fueran pocas, el 2016 y tras el 7mo. Congreso, un poderoso y destructor huracán, de nombre Matthew, se posó sobre la región oriental del país los días 4 y 5 de octubre para arrasar con aquel pedazo de geografía y ocasionar cuantiosos daños. Pero ese socialismo, irreversible en la Constitución y refrendado en cada documento y palabra del 7mo. Congreso, fue capaz de que no lamentáramos la pérdida de una sola vida humana, pero además el Estado socialista –es bueno repetirlo porque solo él lo puede hacer– decidió financiar el 50 % de los precios de los materiales de la construcción a las personas cuyas viviendas presentaron destrucción total y parcial; otorgó la posibilidad de créditos con menores tasas de interés y mayores plazos y asumió el pago de los intereses en caso de derrumbes totales de viviendas y techos.

Con los ecos del 7mo. Congreso llegaron el 22 de abril, el 3, 17 y 24 de mayo del 2016 las medidas para incrementar gradualmente la capacidad de compra del peso cubano; luego la actualización de 17 actividades del trabajo por cuenta propia que antes tributaban por el régimen general y pasaron al régimen simplificado; un poco antes de la reunión partidista se conoció la Resolución 6 para ajustar el pago por resultado del trabajo; se aplicó además la medida de la venta mayorista de gases industriales a las figuras del trabajo por cuenta propia de chapistería, herrería y oxicorte, directamente en las unidades territoriales de la Empresa de Gases Industriales.

Como se sabe, por mandato del 7mo. Congreso los históricos y medulares documentos presentados en esa cita, la Conceptualización del Modelo Económico y Social y las bases del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el año 2030, se llevaron a un profundo y democrático debate con las organizaciones del Partido y la Juventud, representantes de las organizaciones de masas y de amplios sectores de la sociedad.

Sobre ellos, el pasado 26 de Julio, al hacer las conclusiones en el acto por el día de la Rebeldía Nacional, el segundo secretario, José Ramón Machado Ventura, daba cuenta a los cubanos y cubanas de que hasta mediados de junio en el debate habían participado 704 643 compatriotas con 359 648 intervenciones, incluidas 95 482 propuestas dirigidas, casi sin excepción, a enriquecer y a hacer más precisos estos documentos.

Aunque las expectativas aceleran las ansias por conocer los resultados, el proceso marcha según lo previsto por el cónclave partidista. No olvidar que el martes 27 de diciembre del 2016, en la clausura del Octavo Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en la VIII Legislatura, en el Palacio de Convenciones, el compañero Raúl afirmó: «Esperamos que en el transcurso del primer semestre del próximo año (este 2017), el Pleno del Comité Central apruebe ambos documentos programáticos».

Es decir, la marcha continúa, el 7mo. Congreso todavía no acaba.

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