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El jefe del Ejército brasileño, Eduardo Villas Boas, advierte de la ‘aguda crisis moral’ que vive el país, expresada en incontables escándalos de corrupción.

En el marco de la ceremonia por el Día del Ejército, Villas Boas ha advertido este miércoles que el futuro del país se ve comprometido por la falta de moral en los políticos, que anteponen sus intereses personales a los de la nación.

“La aguda crisis moral expresada en incontables escándalos de corrupción compromete nuestro futuro”, ha afirmado el alto oficial, quien, además, ha pedido reconstruir un proyecto de nación en forma conjunta.

“La aguda crisis moral expresada en incontables escándalos de corrupción compromete nuestro futuro”, ha afirmado el comandante en jefe del Ejército brasileño, Eduardo Villas Boas.

“No hay atajos fuera de la Constitución. El camino a ser seguido requiere de la sinergia de todos. Tenemos fe en los valores de la democracia”, ha dicho Villa Boas en su discurso, descartando así una posible intervención militar ante la crisis política por la que atraviesa el gigante suramericano.

El jefe militar, que el mes pasado había afirmado que el país había perdido rumbo a raíz de la crisis política y los escándalos de corrupción, volvió a opinar sobre política al afirmar que “la seguridad pública está colapsada” y que el país carece de un “mínimo de disciplina social”.

“La ausencia de un mínimo de disciplina social, indispensable para la convivencia civilizada, y una irresponsable aversión al ejercicio de la autoridad ofrecen un campo fértil al comportamiento trasgresor y a la intolerancia divisora”, ha alertado el comandante.

En el mismo acto oficial, que contó con la presencia de numerosos políticos, entre ellos, el presidente de Brasil, Michel Temer, el Ejército condecoró al juez Sergio Moro, encargado de investigar el mega escándalo de corrupción en la empresa estatal Petrobras.

Esta semana el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil autorizó la investigación de ocho ministros del Gobierno de Temer, 12 gobernadores, 24 senadores y 37 diputados, acusados de corrupción por el director y funcionarios de la empresa constructora Odebrecht.

Se espera que las investigaciones hagan tambalearse al Gobierno de Temer, que, de hecho, ya lucha por mantenerse en pie en medio de bajísimos niveles de respaldo mientras trata de aprobar impopulares medidas de austeridad para sacar a Brasil de la peor recesión de su historia.

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