Inicio Artículos La cabra siempre tira al monte. Las entrañas fascistas de Jorge Verstrynge.

La cabra siempre tira al monte. Las entrañas fascistas de Jorge Verstrynge.

Pablo Iglesias con Verstrynge. Sobre éste declaró el líder de Podemos: "Verstrynge fue un precursor de Podemos porque nos enseñó a pensar con claves diferentes a las tradicionales de la izquierda".

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Uno de los efectos colaterales de las elecciones francesas en nuestro país, es que han contribuido a que muchos se quitasen la careta con la que disimulaban sus simpatías por el neofascismo lepeniano, negando su condición fascista y reivindicando su discurso.

Sin duda, la anticomunista Marine Le Pen (que antes pedía la ilegalización de los comunistas y que dejó de hacerlo cuando se dio cuenta que podía engatusar a muchos incautos simpatizantes del movimiento comunista), representa el look más actual y seductor del fascismo, al esconder en el armario algunas de las expresiones más explícitas que lo caracterizan. El caso es que Marine Le Pen tiene en Jorge Verstrynge un admirador de siempre. No sería justo afirmar que Verstrynge se haya quitado la careta estos días con Le Pen tal como otros sí han hecho, sencillamente porque Verstrynge jamás ocultó sus simpatías por el neofacista FN de Francia; otra cosa es haya habido muchos que no quisieran verlo ni oírlo.

Verstrynge tiene doble nacionalidad, francesa y española, con lo cual puede votar en las elecciones francesas. Por tal motivo, el periodista Antonio García Ferreras entrevistó -ayer día 28 de abril- a Verstrynge en el circo de Al rojo vivo, en La Sexta. Ferreras le preguntó a Verstrynge por las elecciones francesas. Esto es lo que contestó (véase vídeo pulsando en este hipervínculo):

Ferreras. ¿Le Pen o Macron? Un pronóstico, le pido un resultado.

Verstrynge. Un resultado no lo sé, pero desde luego el menda, yo, que el domingo que viene -éste no, el otro- tendré que ir a votar, en ningún caso, ni jarto de vino, ni con la bayoneta aquí, (…) en ningún caso voy a votar por el señor Macron.

Ferreras. Espero que tampoco vote a Le Pen.

Verstrynge [Gesto con las manos como quien echa balones fuera]. Eso ya… ¡secreto de sumario! Ya te lo contaré un día.

Está claro, ¿verdad? Pero podríamos preguntarnos si esto es una sorpresa. Como dije antes, Verstrynge nunca ocultó sus simpatías por la neofascista Le Pen.

A menudo se ha hablado de la evolución política de Verstrynge, desde la extrema derecha a la izquierda orgánica, pasando por haber sido en su momento el delfín político de Fraga. ¿Ha sido realmente así?

Verstrynge se educó en Francia, trasladándose a España cuando llegó el momento de cursar estudios universitarios. Esto es lo que dice la Wikipedia sobre su trayectoria:

Comenzó su carrera política en el seno del neofascismo francés, evolucionando después hacia el nacionalcomunismo, según confiesa en su libro ‘Memorias de un maldito’. Fue una «persona cercana» a la organización neonazi Círculo Español de Amigos de Europa, según César Vidal. Inicialmente fue admirador del ministro falangista José Antonio Girón. Alumno de Manuel Fraga (a quien define como gaullista, populista y socialdemócrata) en la universidad, comenzó a colaborar con éste en el Gabinete de Orientación y Documentación, que luego dio lugar a Reforma Democrática, siendo Verstrynge uno de los fundadores; Reforma Democrática sería uno de los embriones de la posterior Alianza Popular (AP).

El padre biológico de Verstrynge, Willy Verstrynge-Thalloen, fue un simpatizante de los nazis durante la ocupación alemana de Francia en la II Guerra Mundial. Luego sería un seguidor de Leon Degrelle, líder del fascismo belga. De su padre mamó Jorge Verstrynge sus primeras ideas políticas, lo que luego se concretó con su afinidad con CEDADE.

CEDADE, Círculo Español de Amigos de Europa, fue la organización neonazi más relevante a finales de los 60 y principios de los 70. Fundada en el verano de 1965 en Barcelona, su cabeza visible era Jorge Mota. En un primer momento, la organización se presentaba como una asociación de jóvenes wagnerianos (“Asociación Wagneriana de Barcelona”), sin ocultar sus simpatías por el nacional-socialismo de Hitler (Vidal) y tampoco su antisemitismo; por encima de todo, CEDADE proclamaba a los cuatro vientos la superioridad de la “raza aria”, algo muy del gusto de Verstrynge. Muy pronto CEDADE se convirtió no solo en el referente neonazi español, sino que desarrolló estrechas conexiones a nivel internacional con grupos neonazis de muchos países, tanto de Europa como de América Latina. Se ha discutido si Verstrynge estuvo integrado formalmente en CEDADE; lo que no cabe duda, es que cuando menos fue colaborador/simpatizante de esta organización nazi en sus primeros tiempos en España, hasta que se vinculó política y académicamente a Manuel Fraga.

La vinculación con Fraga le sirvió para hacer carrera académica. Pero también carrera política. Fue el pupilo académico y político de Fraga, al que Verstrynge llegó a considerar como un “socialdemócrata”. Junto con Fraga, fue uno de los fundadores de la asociación política Reforma Democrática, creada al amparo de la Ley de Asociaciones Políticas promovida por las Cortes del franquismo en 1974 (el famoso Espíritu del 12 de febrero de Arias Navarro, la farsa reformista con la cual el franquismo más recalcitrante aspiraba a perpetuarse). Este grupo, Reforma Democrática, aglutinó a los franquistas más moderados y, sobre todo, a los tecnócratas del régimen de Franco, muchos de los cuales estaban vinculados al Opus Dei. Fue el embrión de lo que luego sería AP (Alianza Popular), más tarde refundada como PP (Partido Popular). En todo este proceso, Verstrynge estuvo en primera línea de la mano de Fraga, convirtiéndose en su delfín político. Fue diputado por AP (PP) entre 1982 y 1989 y secretario general de este partido 1979 y 1986, es decir, el segundo de a bordo después de Manuel Fraga.

Verstringe firmándole un autógrafo a Esperanza Aguirre, cuando era secretario general de AP (PP).

Sin embargo, en aquella década de los 80 el caballo ganador era el PSOE de Felipe González, y este “wagneriano” -cuyo descubrimiento de la política había comenzado en el neofascismo francés- empieza a sentirse tentado por el felipismo. En 1986 provoca la ruptura con Fraga, aunque se niega a entregar el acta de diputado. Tras intentar fundar un partido con Mario Conde –Renovación Democrática– y tantear a Adolfo Suárez y su CDS, en mayo de 1988 solicitó formalmente su ingreso en el PSOE. El partido de Felipe González se mostró desconfiado al principio con la solicitud cursada por Verstrynge, pero éste se dejó querer y en septiembre de 1993 el PSOE aceptó oficialmente su admisión como militante: “Lo único que puedo decir es que estoy encantado”, declaró Verstrynge al convertirse en militante de pleno derecho del PSOE.

Tras el hundimiento del PSOE y el ascenso de Aznar, Verstrynge dejó de sentirse motivado por el partido de Ferraz y deja la militancia en él. Es entonces cuando empieza a dejarse querer por Izquierda Unida, convirtiéndose en asesor de este partido aunque no llegó a afiliarse pese a que Anguita lo animó a entrase formalmente en IU.

La última estación política de Verstrynge fue Podemos, partido al cual pasa a apoyar como asesor tras su aparición en escena. Su vinculación a Podemos fue duramente contestada por algunos círculos podemitas que, en forma de comunicado, rechazaron cualquier tipo de participación de Jorge Verstrynge en Podemos, acusándolo de mantener un discurso xenófobo y filofascista (Diagonal Periódico):

“No reprochamos a Jorge Verstrynge su pasado político, sino sus posiciones actuales en diversos asuntos, especialmente con respecto a las cuestiones migratorias. Verstrynge se ha caracterizado por un discurso público explícitamente xenófobo y contrario al reconocimiento de los derechos de las personas que migran. Este discurso enlaza con los partidos de la nueva derecha radical que amenazan con hacerse fuertes en las próximas elecciones al Parlamento Europeo. Verstrynge ha mostrado abiertamente sus simpatías hacia Marine Le Pen y el Frente Nacional francés.”

Y no les faltaba razón a estos críticos de Podemos.

En su trayectoria camaleónica, Verstrynge llegó a convertirse en uno de los asesores de máxima confianza de Hugo Chávez. Su libro sobre las guerras asimétricas fue convertido por Chávez en manual obligatorio para los jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas de Venezuela. Esto no ha sido impedimento para que Verstrynge criticase la Cuba de Fidel (por ejemplo, en 2013). Su vena reaccionaria nunca ha dejado aflorar cada dos por tres, aunque sean pocos los que recuerden detalles suyos como posicionarse a favor del muro de Israel levantado contra los palestinos.

Ha tenido el cinismo de criticar la Transición después de haber sido uno de los fundadores y líderes de Alianza Popular. Pero también de llegar a afirmar que en España “nunca hubo fascismo”. También niega la condición neofascista de Le Pen y del FN francés; tan siquiera reconoce su condición de extrema-derecha, quedándose tan ancho al afirmar que Le Pen simplemente es “soberanista y populista”.

Hay quien afirma una deuda intelectual de Verstrynge con la Nouvelle Droite francesa y con su gurú Alain de Benoist, quien, a pesar de criticar aparentemente el fascismo, es uno de los grandes impulsores intelectuales del neofascismo europeo. Lo cierto es que muchas de sus ideas están en sintonía también con el discurso defendido por Aleksandr Duguin y su “cuarta teoría”, posiblemente el mayor motor ideológico del neofascismo en estos momentos, cuidadosamente alimentado por el magnate ruso Konstantin Malofeev, el “soros ruso” que patrocina a grupos de extrema derecha europeos.

Es Jorge Verstrynge, la cabra que siempre tira al monte. De si mismo, últimamente dice que es “nacional-comunista”, lo que popularmente se conoce como un “nazbol”. Es el paradigma del nuevo fascismo que pretende presentarse con rostro amable. Un neofascismo que tiene mucho más peligro que aquel otro que es más aparente por su estética y folclore.

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