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La escalada represiva en Catalunya

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A escasos días del Referéndum del 1 de Octubre, la ofensiva reaccionaria desencadenada por el Estado español sobre Catalunya prosigue con su escalada represiva. La “operación Anubis”, iniciada el pasado día 20 de septiembre con la detención de altos cargos de la Generalitat y colaboradores claves en la organización y la logística del Referéndum; los registros en diferentes Consejerías de la Generalitat por parte de las fuerzas represivas del Estado; la aplicación de facto del Artículo 155 que implica la intervención sobre las instituciones catalanas; la presencia de dos barcos en aguas de Barcelona y uno en las de Tarragona, cargados de miles de guardias civiles y policías nacionales; conculcación de derechos y libertades esenciales y constitutivas de una democracia formal; estado de excepción.

Pero lo que las fuerzas del Régimen no fueron capaces de prever fue la reacción popular, esencialmente del Pueblo Catalán, pero que se ha extendido con mayor o menor intensidad por todo el Estado. El proceso soberanista catalán ha agudizado las contradicciones en el seno del Estado español de forma que, el 1 de octubre, ya no se trata únicamente de decidir si o no a la República catalana, sino de afirmar Democracia, frente a la legalidad del Régimen del 78 y su entramado constitucional. El proceso soberanista catalán, ha dejado de ser una cuestión de “independentistas” o nacionalistas, para convertirse en una cuestión de defensa de las libertades y derechos básicos, frente al régimen nacido de la Reforma post-franquista y el bloque político que lo gestiona, formado por la triada PP-PSOE-CIUDADANOS.

No nos engañemos. La ofensiva política, mediática, judicial y policial contra el Referéndum del 1 de octubre, se encuentra por encima del propio gobierno de Rajoy. El núcleo duro del Régimen del 78, formado por la oligarquía que pilotó la Reforma post-franquista, para preservar sus intereses de clase y su dominación, han convertido el 1 de octubre en una batalla estratégica. El derecho a decidir en Catalunya, más allá del resultado, puede derivar en una desarrollo de la autodeterminación como ejercicio democrático colectivo, en un sentido más amplio y esa oligarquía lo sabe. Incluso puede llegar a cuestionarse la propia institución monárquica, la integración en la Unión Europea y la OTAN, la estructuración territorial de Estado, o tomar colectivamente la decisión de no pagar la deuda ilegítima generada por el sostenimiento del entramado financiero bancario, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Votar el 1 de octubre en Catalunya, sea en blanco o nulo, sea si o no a la República catalana, es afirmar la Democracia frente al Regímen del 78 y su deriva autoritaria. Afirmar la democracia el 1 de octubre en el resto del Estado, es movilizarse solidariamente junto al pueblo trabajador catalán.

El Régimen del 78, tuvo la fortaleza suficiente para superar la crisis de legitimación generada por la ofensiva del capital contra los pueblos trabajadores del Estado. Recortes de derechos sociales y laborales, precarización del empleo e instrumentalización de la pobreza como arma de dominación y sometimiento, en una lucha de clases en la que el capital y la oligarquía salieron triunfantes, tras la crisis del 2008.

De nuevo estamos ante un momento histórico en los que se condensan las contradicciones políticas, económicas e ideológicas, y en el que los pueblos trabajadores del Estado español, están en condiciones de reforzar su posición política y organizativa para revertir las correlaciones de fuerzas.

La ultraderecha y el fascismo están siendo azuzados para intimidar y cumplir con su tradicional función dentro de los regímenes capitalistas, como vanguardia de la reacción y de la negación incluso de las bases formales de la democracia liberal. Su creciente presencia, impunidad y visualización en Catalunya y en el resto del Estado, en esta coyuntura, forman parte de la estrategia del núcleo duro del Régimen del 78.

No nos dejemos engañar tampoco con las diferentes caras del Régimen, sea PP, PSOE o CIUDADANOS y su juego de “progresistas y conservadores” o “halcones y palomas”, pues lo que nos jugamos es Democracia frente a ultraderecha franquista, en Catalunya, en Euskal Herria y en el conjunto del Estado español.

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