Este pequeño escrito está dedicado a esa multi procesión conocida como “La Magna” (una mini Semana Santa de un solo día) que en periodo canicular padece la sufrida ciudad de Cádiz, la del “más salero que La Habana”. Y tanto… sal y agua. Imbebible.
Una vez más La Magna volvió a campar a sus anchas por las calles del centro histórico y para mí que en algunos momentos hubo actos de provocación que de prepotencia ya van sobrados. Esta situación se le está yendo de las manos a quien, pudiendo, no le pone coto y por tanto se agravará con el paso de los años. Algún día ocurrirá algo serio.
Lo que iniciara en su día Felipe González a nivel estatal (potenciando una alicaída Semana Santa) ha desembocado en esta barbaridad local magnificada por una alcaldesa fascista y continuada por un alcalde pusilánime, débil ideológico con contradicciones insuperables que quiso emular a Fermín Salvochea y se quedó en simple mentecato.
Por cierto ¿qué haría él si las fragatas que quiere para los astilleros gaditanos fueran utilizadas para asesinar a sus niños que es lo que aquellas harán con los niños yemeníes? ¿Seguiría diciendo “si no las hacemos aquí, las harán otros”?
Estas son las “maravillas” de la transversalidad donde todo cabe. Hasta el abuso y el irrespeto por agnósticos y ateos.

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