El conflicto saharaui es una contienda de larga duración que ha tenido entre sus víctimas principales a los jóvenes. Foto: Cortesía del autor

Jalil Mohamed Abdelaziz personifica la voluntad de una generación de jóvenes saharauis que anhela un Estado libre y un mundo más justo. Allá donde lo llevan sus pasos, el recuerdo de la patria oprimida es el principal motivo para exponer la realidad del Sahara Occidental en otras latitudes y denunciar los crímenes cometidos contra su pueblo.

El derecho a la liberación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) no es una causa ajena para Cuba.  En los principios de solidaridad proletaria enarbolados por la Revolución, el Frente Polisario siempre ha encontrado apoyo humanitario a la hora de la cooperación en varios aspectos de interés para el desarrollo de una de las regiones más pobres de nuestro planeta.

Por estas razones Granma dialogó con Jalil acerca del estado actual del conflicto entre la RASD y Marruecos, así como los lazos de hermandad que unen a la nación africana con la Mayor de las Antillas.

LAS RAÍCES HISTÓRICAS DE ESTA LUCHA

El conflicto saharaui es una contienda de larga duración. Actualmente es la disputa más antigua en África y entra en la dinámica de descolonización que surgió en el continente en la década de los 60 del siglo pasado.

Se trata de una colonia española que desde 1968 fue incluida en la agenda de las Naciones Unidas como territorio en proceso de descolonización.

«En 1973, se funda el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, conocido como el Frente Polisario, el cual constituye hasta la fecha el único y legítimo representante del pueblo saharaui en su lucha.

«Antes del cumplimiento de las resoluciones aprobadas por Naciones Unidas, España retiró las tropas coloniales y le entregó el territorio colonizado durante un siglo a Marruecos y a Mauritania y el recién constituido Frente Polisario se vio obligado a empezar una lucha armada contra los dos países vecinos: Marruecos por el norte y Mauritania por el sur.

«En 1979 Mauritania retira sus aspiraciones y firma el tratado de paz con la República Árabe Saharaui Democrática, Estado fundado tres años antes. Sin embargo, en la actualidad continúa la presencia de la ocupación marroquí a pesar de haberse firmado el alto al fuego en 1991.

«Este alto al fuego fue acordado, supuestamente, para implementar la autonomía de los saharauis, pero hasta el presente Marruecos sigue sin acatar las disposiciones de la ONU de permitir a nuestro pueblo ejercer libremente su derecho a la autodeterminación.

«Esta situación determina que la RASD sea un país con representación en los organismos de integración regional, con relaciones con varios países que reconocen su autonomía, pero sigue siendo la última colonia en África».

–¿Qué papel desempeña la juventud saharaui en la resistencia a las fuerzas de ocupación?

–La juventud saharaui en estos momentos está exigiendo al Frente el reinicio de la lucha. Si consideramos que tenemos mucha juventud nacida posterior al tratado del alto al fuego, puedes entender su preocupación. Seguimos siendo víctimas, además, de la intransigencia de la ocupación marroquí para cumplir sus compromisos con la comunidad internacional.

«Somos una juventud con perspectivas de futuro muy limitadas, una juventud que vive en condiciones muy difíciles, ya sea en los campos de refugiados o bajo el dominio extranjero, que ve que su problema no tiene solución inmediata. Por eso queremos una solución rápida a través de un claro compromiso de la comunidad internacional con la justicia y los derechos elementales de los pueblos a decidir libremente sobre su destino».

–¿Estrategias para lograr la independencia?

–La primera estrategia fue inevitable, una cuestión de vivir o morir. En un momento se retomó la lucha armada para defender la dignidad del pueblo saharaui, pero después entraron a jugar los actores del panorama político internacional como un medio importante para lograr los objetivos.

«Ahora mismo estamos enfrascados en una batalla dentro de la ONU y la Unión Africana defendiendo nuestras posturas. Apostamos por una salida justa y pacífica al conflicto que beneficie a las dos partes porque la guerra no favorece a nadie y nuestro sueño, una vez consigamos la paz, es llevar al norte de África una nueva dinámica marcada por el orden y la prosperidad.

«Nuestra mayor fortaleza es precisamente estar aglutinados en un solo movimiento político en vez de estar divididos en facciones».

–¿Condiciones para que Marruecos reconozca la soberanía saharaui?

–Sería necesario, primeramente, una postura favorable de Francia en el Consejo de Seguridad para convencer a su aliado Marruecos de cumplir las resoluciones internacionales. Otros miembros claves del Consejo de Seguridad son Rusia y Estados Unidos. Si estos llegan al consenso de cumplir el compromiso acordado hace muchos años de convocar a un referéndum con el pueblo saharaui acerca de su emancipación, podría ser la solución más rápida a esta situación de abusos e indiferencia.

–Y en esta lucha, ¿qué ha representado Cuba?

–Determina mucho la postura de Cuba en cuanto a política internacional y la identificación de su Gobierno con las luchas de emancipación de los pueblos del tercer mundo. No hay ninguna duda del compromiso de la Isla, de su pueblo con África y nunca ha existido duda de la disposición cubana de apoyo a la lucha saharaui.

«Desde la década de los 70 mantenemos relaciones bilaterales con embajadores acreditados en ambos países. Tenemos cooperación en varios sectores de interés social. Más de 4 000 jóvenes saharauis se han graduado en universidades cubanas.

«El país caribeño ha defendido firmemente los intereses del pueblo saharaui en todas las instancias en las que se discute el tema y nuestra cercanía se establece a través de principios y no de intereses económicos o estratégicos.

«José Martí nos enseñó que la “Patria es humanidad”. Esto no es solo una frase sino una filosofía revolucionaria aplicada por Cuba en múltiples escenarios de África. Eso es parte de uno de los ideales más bellos que defendió Martí, el del internacionalismo y su aplicación ha llevado la impronta de Cuba a todos los rincones de los países explotados que luchan por sacudirse el yugo colonial.

«Cuba es un ejemplo a seguir y este paradigma hay que fortalecerlo con nuevas experiencias a lo largo de los años. Creo que es un patrón no solo para la RASD, sino para todo el tercer mundo, para todos los que quieran y luchen por un mundo mejor».

HITOS

– 1977: Comienza la colaboración entre Cuba y la RASD, así como el intercambio de delegaciones entre ambos países.

– 1980: Se establecen oficialmente relaciones diplomáticas entre las dos naciones.

– 1982: Primera visita de Estado del Presidente del Sahara Occidental a Cuba.

– 1989: Se crea la Asociación de Amistad Saharaui-Cubana.

– 2010: La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba expresa su indignación contra el ataque de fuerzas militares marroquíes contra el campamento de protestas de Gdaim Izik.

– 2018: Celebración del aniversario 45 de la Fundación del Frente Polisario, en Cuba.

– Desde 1977: más de 4 000 estudiantes saharauis se han graduado en Cuba y cerca de mil colaboradores cubanos han prestado sus servicios al pueblo saharaui.

ACTUALMENTE

– Un muro de 2 700 kilómetros de largo divide al territorio saharaui.

– Sahara Occidental es uno de los territorios más minados del mundo.

– Más de 500 civiles han desaparecido y decenas de presos políticos continúan tras las rejas.

———-
José Manuel Lapeira, estudiante de Periodismo

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.