Amaya Ibergallartu cree que su abuelo era pelirrojo. También sabe que peleó con el batallón Rosa Luxemburgo hasta que cayó bajo las balas del franquismo. Le gustaría ponerle cara, pero no tiene ninguna foto. Es el miliciano sin rostro. Quizás por eso, esta historiadora vizcaína afronta una tarea titánica: reconstruir qué pasó con Higinio Ibergallartu y con el resto de combatientes de esta agrupación que defendieron la libertad hasta las últimas consecuencias. La cosa va para largo.

“Esta es mi vida paralela”, dice Amaya a media tarde. Faltan pocas horas para que ofrezca una charla en Sestao, invitada por la asociación memorialística Gogoan. Y si algo tiene ella, es memoria. También ganas de caminar hacia la verdad, esa misma verdad que primero la dictadura y luego la transición le negaron por completo. “Todo empezó porque uno de mis abuelos, Higinio, había muerto en la guerra civil. No sabíamos exactamente de qué batallón era, así que me puse a investigar”, relata esta historiadora.

Así arrancó su otra vida. La que empieza cuando vuelve del trabajo y se adentra en los misterios y preguntas sin respuestas sobre uno de los batallones comunistas que peleó contra el franquismo en Euskadi. Cuando Ibergallartu descubrió que su abuelo había estado en el Rosa Luxemburgo, inició la búsqueda de distintos documentos originales relacionados con esa agrupación. “Se trata de uno de los batallones que se fueron creando en la evolución que hubo desde el 18 de julio de 1936, cuando la gente concienciada con los problemas de clase o inquietud política se lanzó a defender la República”, afirma la investigadora.

De esa manera, consiguió elaborar una lista con casi 1.400 nombres de sus integrantes. “Me di cuenta que quizás había más familias con el mismo interés, así que sentí la obligación de compartir esta información”, relata. Como respuesta a esa inquietud nació el primer blog dedicado en cuerpo y alma al Batallón Rosa Luxemburgo, bautizado así en homenaje a la mítica pensadora y activista comunista.

Fruto de su investigación, Ibergallartu logró determinar que su abuelo murió el dos de diciembre de 1936 en el marco de la ofensiva de Villarreal, uno de los episodios bélicos más sangrientos que se registraron en Bizkaia. De hecho, se estima que allí murieron cerca de mil milicianos. Los restos de Higinio, quien a finales de octubre había enviado una carta a su mujer desde el frente –ese papel roto es uno de los tesoros que guarda su nieta–, nunca fueron localizados.

“Todo indica que lo mataron durante la defensa del pinar, que ese día fue recuperado por los fascistas. Allí cogieron a 24 prisioneros, entre los que había 16 de su batallón. Mi abuelo murió allí”, dice la investigadora. En ese contexto, el número de compañeros del Rosa Luxemburgo que fueron asesinados durante la guerra resulta difícil de estimar, aunque podría superar fácilmente el medio millar. “Tenía 1.400 miembros, y en la última nómina hay 700. No quiero decir que haya muerto la mitad del batallón, aunque tampoco estaremos muy lejos”, señala.

El trabajo se plantea inmenso. Ibergallartu admite que le llevará años “saber qué pasó con cada uno de ellos”. Así y todo, lo intentará. De momento, la historiadora está elaborando fichas de los distintos milicianos. Su objetivo es determinar si cayeron bajo las balas del franquismo cuando formaban parte del Rosa Luxemburgo o si cambiaron de batallón. De momento, el número oficial de muertos que se deduce del listado de víctimas del Gobierno Vasco asciende a 109, pero la nieta de Higinio está convencida de que son “muchísimos más”. Su meta será ponerles rostro.

https://www.publico.es/sociedad/guerra-civil-batallon-rosa-luxemburgo-sale-olvido.html

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