Los miembros de los Cascos Blancos evacuados de Siria en julio pasado aún no han sido aceptados por Canadá y diversos países europeos y permanecen en Jordania, ya que los países occidentales “se horrorizaron” al conocer sus antecedentes. Así lo ha afirmado este martes el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en una entrevista a Euronews.

Lavrov ha recordado que, hace unos tres meses, los socios occidentales “decidieron, como ellos dijeron, salvar a los equipos de los Cascos Blancos en el sur de Siria”. Entonces, se pidió a Jordania que alojara a los activistas con sus familias “temporalmente, durante unas tres o cuatro semanas”, antes de que fueran trasladados a otros países, entre ellos el Reino Unido, Canadá y Alemania. Sin embargo, “han pasado tres meses, y todavía se encuentran allí“, ha destacado el canciller.

De acuerdo con datos de Rusia, los Estados occidentales prometieron a Jordania “llevarse a estas personas” y alojarlas en Europa y Canadá, pero “comenzaron a estudiar los archivos personales de los Cascos Blancos y se horrorizaron”, apuntó el ministro, quien explicó que “los países europeos simplemente ya tienen miedo” de aceptar a este tipo de personas con inclinaciones “criminales”.

Aunque los voluntarios de los Cascos Blancos afirman en su Twitter perseguir nobles objetivos y estar dispuestos a “arriesgar su vida para salvar a los demás y traer esperanza” a Siria, su actividad ha suscitado polémica y controversias.

Uno de los escándalos más sonados en torno a esta organización estalló cuando varios medios rusos –entre ellos, RT– desmontaron su puesta en escena de un supuesto ataque químico en Duma (Siria) el pasado 7 de abril.

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