Ayer se manifestaron en el centro de Atenas unos 12.000 antifascistas bajo el eslogan “Libertad para el pueblo, muerte al fascismo”. La manifestación, que duró unas cuatro horas, estuvo encabezada por la asociación de presos y exiliados durante el fascismo.

Además, participaron colectivos de estudiantes y profesores, movimientos anarquistas, comunistas, antirracistas, partidos políticos progresistas y sindicatos.

Se conmemoraba el 45 aniversario de la revuelta de la Universidad Politécnica de 1973, que supuso el principio del fin de la llamada “dictadura de los coroneles” en Grecia, un régimen fascista.

Al final de la masiva manifestación, en Exarjia, un barrio de carácter antifascista donde se encuentra la Universidad Politécnica, se produjeron duros enfrentamientos entre antidisturbios y piquetes de encapuchados.

Los primeros dispararon balas de fogueo y gases lacrimógenos y utilizaron un cañón de agua para dispersar a los manifestantes.

A su vez, los antifascistas respondieron con cócteles molotov y piedras y quemaron el mobiliario urbano para bloquear el acceso a las calles del centro de la capital griega.

La policía había desplegado más de 5.000 antidisturbios en Atenas. Horas antes de la manifestación, había quedado prohibido el tráfico en varias zonas de la ciudad y habían sido cerradas varias estaciones de metro.

Además, este año varios drones y un helicóptero vigilaron la protesta desde el aire.

La Universidad Politécnica, que había permaneció ocupada durante dos días, abrió sus puertas para la tradicional ofrenda de flores a las víctimas de la represión.

La manifestación partió de las céntricas plazas de Syntagma y Omonia y las inmediaciones de la Politécnica hasta la embajada de Estados Unidos, un ritual que se reproduce todos los años con motivo de este aniversario.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando un grupo de estudiantes universitarios cantó el himno nacional griego frente a la embajada estadounidense mientras sostenían una gran bandera cubierta de manchas de sangre y claveles.

Entre el 14 y el 17 de noviembre de 1973, la Universidad Politécnica de Atenas acogió un levantamiento estudiantil que terminó aplastado por la irrupción de tanques en el campus, una acción que, sin embargo, marcó el principio del fin de la llamada “dictadura de los coroneles”, que cayó en 1974 tras siete años en el poder.

Entre 1967 y 1974, la Junta militar, cuyos dirigentes más destacados fueron los coroneles Georgios Papadopulos y Nikolaos Makarezos y el general Stylianos Patakos, llevó a cabo una feroz represión contra todo elemento progresista y democrático e incluso forzó la abdicación del entonces rey Constantino II, el 29 de junio de 1973.

Tras acabar con los fascistas, en 1974 un referéndum determinó que la mayoría de los griegos se decantaron a favor de la República.

En la lista de fallecidos en el Politécnico de Atenas elaborada tras la caída de la dictadura figuraban los nombres de 55 personas, si bien el recuento oficial tan solo habla de 24 muertos.

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