El Primer Ministro francés, Edouard Philippe, ha anunciado que este fin de semana 89.000 policías estarán de servicio en todo el país, algo que nunca se había visto en Francia, según dice el general Lizurey. No obstante, la cifra no parece real. Sólo los militares desplegarán 60.000 efectivos.

En París el gobierno va a destinar a 8.000 policías y 15 vehículos blindados de la Gendarmería para el control de multitudes, entre otras medidas excepcionales para contener los disturbios y enfrentamientos.

La Gendarmería ha cancelado todos los permisos y vacaciones. Los escuadrones móviles están en máxima alerta.

La policía ha instado a las tiendas y restaurantes de los Campos Elíseos a que cierren sus puertas y algunos museos también lo harán. La Torre Eiffel también estará cerrada. Durante los dos primeros fines de semana de las movilizaciones de los “chalecos amarillos”, el 17 y 24 de noviembre, las tiendas y los museos no cerraron.

El partido de fútbol del París Saint-Germain contra el Montpellier, previsto para hoy, también se ha aplazado a petición de la policía de París, y algunas escuelas cercanas a los Campos Elíseos han cancelado las clases de los sábados.

Las protestas de los “chalecos amarillos” no han frenado a pesar de que el gobierno francés ha cedido en sus pretensiones de aumentar los impuestos sobre los combustibles.

El clima político no puede estar más enrarecido. Algunos medios han lanzado el rumor de que Francia vive un intento de Golpe de Estado. Otros, como el “youtuber” Bassem Braiki, pronostican para hoy un atentado yihadista “de falsa bandera”.

Según Le Figaro, las manifestaciones de hoy pueden estar marcadas por una violencia sin precedentes. El servicio francés de inteligencia, asegura el diario, ha informado de que los manifestantes tienen armas para atacar y de que hay llamamientos de matar a parlamentarios, funcionarios del gobierno y policías.

Hasta ahora, cuatro personas han muerto en las últimas semanas de manifestaciones en Francia, entre ellas una mujer de 80 años que murió cuando la policía lanzó una bomba de gas lacrimógeno contra la ventana de su vivienda mientras intentaba cerrarla. Más de 400 personas fueron detenidas durante las violentas manifestaciones del pasado fin de semana y más de 130 resultaron heridas.

A los “chalecos amarillos” se le han sumado otras protestas, como las de los estudiantes, que llevan cuatro días de huelgas y movilizaciones. Cerca de 280 institutos han cerrado y 45 de ellos han sido bloqueados.

Hay más de 700 estudiantes detenidos. A 153 de ellos les acusan de participar en un “ataque armado multitudinario”, según el diario Libération.

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